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Ricardo Ávila
Editorial

No sabe, no responde

A nueve meses de las elecciones para presidente, los colombianos aún no se inclinan con certeza por un nombre u otro.

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
POR:
Ricardo Ávila
septiembre 12 de 2017
2017-09-12 08:29 p.m.
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La manera más obvia de mirar la encuesta de intención de voto que fue revelada en la noche del lunes por Citytv, es concentrarse en los nombres que encabezan las preferencias electorales de los colombianos. A primera vista, el exalcalde Gustavo Petro lidera el sondeo, seguido por el exgobernador Sergio Fajardo, la exministra Clara López, el exvicepresidente Germán Vargas Lleras y los senadores Juan Manuel Galán y Claudia López.

Sin embargo, una mirada a los números muestra no solamente que el primero está adelante con el 11 por ciento, sino que hay una decena de aspirantes con más del 2 por ciento. De hecho, la clasificación está encabeza por el “no sabe”, con 17,1, y “no responde”, con 12,8 por ciento. Puesto de otra manera, es más la gente que no tiene candidato, que la que se inclina por uno en particular.

Con variaciones menores en las cifras, otros ejercicios similares entregan un resultado parecido. A nueve meses largos de los comicios de mayo del 2018, los colombianos dan la impresión de estar lejos en lo que atañe a inclinarse por un postulante u otro.

Debido a ello, falta todavía un tiempo considerable antes de que se pueda hablar con relativa certeza sobre quién podría ser el próximo inquilino de la Casa de Nariño. Si algo está realmente claro, es que nada está claro.

Empezar a resolver el acertijo se demora, entre otras razones porque diferentes campañas están en una etapa embrionaria. En lugar de preferir el aval de los partidos, cada vez son más los dirigentes que prefieren la opción de las firmas ciudadanas con el propósito de darle mayor legitimidad a su intento de ganar la carrera. Los escándalos de corrupción que tocan a la mayoría de las bancadas hacen que aferrarse a una bandera sea equivalente a quedar contaminado por los pecados de las maquinarias.

Aunque explicable, la estrategia hace el proceso más dispendioso de lo usual. Como en los juegos de mesa, algunos llegarán a la meta primero, mientras que otros demorarán meses para conseguir las 396.286 rúbricas, que equivalen al 3 por ciento de los votos válidos en la primera vuelta del 2014, tal como lo define la Ley.

Si bien algunos dicen que un autógrafo no se le niega a nadie, el camino es largo y exige una buena dosis de organización. Solo así se asegura que se acopien más registros de los necesarios, un requisito indispensable para lograr la certificación que expide la Registraduría. Tal vez por ello, los más desesperados llegaron al extremo de aprovechar actos del papa Francisco con el fin de conseguir adeptos la semana pasada.

Por otra parte, más de una colectividad seguirá el camino de la consulta interna o de la convención partidista al momento de definir su candidato. Acá tampoco habrá respuestas tempranas, pues en el caso más extremo habrá que esperar a que lleguen las elecciones legislativas de marzo con el fin de completar el abanico.

Los observadores políticos calculan que hay dos docenas y media de personas que han declarado abiertamente su intención de llegar a la Presidencia de la República el próximo año. Semejante cantidad de figuras hace que las preferencias se dividan, sin que las diferencias entre unas y otras sean considerables. Aceptando que en algunos casos hay un núcleo de respaldo, en otros se confunde el conocimiento que se tenga de alguien con sus verdaderas posibilidades en las urnas.

Aunque la ausencia de claridad contribuye a que se prolongue la incertidumbre, por cuenta de la cual se aplazan decisiones de consumo o inversión, no hay opción distinta a la de tener paciencia. Tal como sucede en esas esferas de cristal que se agitan y simulan la existencia de nieve, hay que dejar que el paisaje se aclare. Solo en ese momento, a comienzos del 2018, será posible que el “no sabe” o “no responde” deje de triunfar en las encuestas y sea reemplazado por postulantes de carne y hueso.

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