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Ricardo Ávila
Editorial

Nos queda la esperanza

Ante la expectativa de un dato sobre el crecimiento muy por debajo de la media histórica, el anhelo es que venga un repunte pronto.

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
POR:
Ricardo Ávila
mayo 18 de 2017
2017-05-18 08:57 p.m.
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No son nada elevadas las expectativas de los analistas frente al dato de crecimiento de la economía colombiana durante el primer trimestre del 2017. Un promedio de las diferentes apuestas muestra una cifra apenas superior al 1 por ciento, que es un guarismo muy inferior a los promedios históricos y que estaría incluso por debajo de las épocas más duras de los tiempos recientes.

La causa de que las cosas se vean con un lente tan oscuro son varias. Desde el punto de vista de los indicadores disponibles, no hay datos que permitan tener optimismo con respecto al reporte que entregará el Dane hoy. Una especie de termómetro que utiliza la entidad sugiere que estamos andando por el carril lento y que la velocidad disminuyó más al arrancar el año.

Los vientos en contra que soplan desde hace rato son conocidos. Todavía Colombia siente el impacto de la descolgada en los precios del petróleo, que es su principal producto de exportación y hasta hace poco la fuente más grande de ingresos fiscales. En términos prácticos, tuvo lugar un empobrecimiento colectivo que afecta el desempeño del gasto público o la inversión privada.

Sin embargo, la mayor sorpresa desde que cambió el calendario está relacionada con el desempeño de la demanda interna, que logró resistir el temporal por un periodo largo. El enfriamiento empezó a notarse con fuerza desde mediados del 2016, pero el verdadero tropezón se sintió a partir de enero.

Para comenzar, la reforma tributaria golpeó no solo el bolsillo, sino el ánimo de los consumidores. El aumento de tres puntos porcentuales en la tarifa general de IVA cayó muy mal y fortaleció la impresión de que los precios de bienes y servicios se dispararon, a pesar de que el ritmo de inflación venía en descenso.

A lo anterior se sumaron los escándalos de corrupción que deterioraron la percepción sobre el rumbo del país. La incertidumbre en torno del proceso de paz con las Farc, al igual que los ataques de la oposición y los rumores propagados por las redes sociales tampoco ayudaron. En contra de las expectativas que hablaban de cierto respiro y de un desempleo que no mostró el deterioro observado en otras latitudes, la gente redujo sus niveles de gasto.

La oleada de pesimismo se sintió sobre las ventas del comercio y la producción industrial, para nombrar un par de actividades clave. En diversas categorías se observaron caídas de doble dígito, que sorprendieron al sector privado y crearon un efecto de bola de nieve que contagió el ánimo de los empresarios. Frente a esa compleja realidad, más de uno encuentra lógico que tres de cada cuatro colombianos crean que el país va por mal camino.

No todo anduvo mal, afortunadamente. Todo apunta a que la agricultura se comportó bien, y más cuando se compara con lo sucedido 12 meses atrás en pleno fenómeno de ‘El Niño’. Si bien llueve por encima de la norma, hace más daño la sequía que la abundancia de agua a la hora de recoger las cosechas.

Adicionalmente, la locomotora de la infraestructura avanzó lo suficiente para ubicarse por encima del promedio. Es posible que las expectativas sobre la marcha de los programas viales no se hayan cumplido del todo, pero tampoco sucedió la parálisis que algunos temían, tras destaparse la olla podrida de Odebrecht.

En conclusión, habrá que recibir la noticia del crecimiento con una buena dosis de estoicismo. Es indudable que el reporte que se entregue hoy no se podrá calificar de positivo y que las críticas sobre la marcha de la economía volverán a sonar.

Pero más que rasgarse las vestiduras, cabe preguntarse si hay posibilidades de mejora. A este respecto, los expertos insisten en que iremos de menos a más, por lo cual la segunda mitad del año será mejor que la primera. Puesto de otra manera, después de un mal comienzo, ahora solo queda la esperanza de un buen final.

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