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Eduardo Aldana Valdés

Adiós a nuestro río Magdalena

Eduardo Aldana Valdés
POR:
Eduardo Aldana Valdés
febrero 07 de 2014
2014-02-07 02:09 a.m.
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En la sección Debes Saber de El Tiempo del 2 de febrero de este año, página 16, se notifican decisiones premonitorias del futuro del Río Grande de la Magdalena. ¿Dejará de existir, tal como lo conocimos, quienes aprendimos a vivir en sus riberas?

La Corporación, guardiana constitucional de ese bien público, entregará 2,2 billones de pesos y su concesión por 13 años al consorcio que gane ‘la puja’. El mantenimiento de su cauce se volverá una permanente necesidad.

¿Se ha previsto la financiación necesaria para evitar el desastre ecológico? De lo contrario, nuestros descendientes dirán: “siquiera se murieron los abuelos…”.

El redactor de la página indica que “cuatro empresas dedicadas al transporte fluvial de carga (…) ya encendieron motores para aprovechar la nueva cara que tendrá el río Magdalena”. ¿Significa esto que ya se tomó la decisión?

“Las obras de dragado de mantenimiento se inician 6 meses después de la firma del contrato” para asegurar, supongo, el calado necesario en los meses de sequía.

Si es así, el río se encargará de darles un trabajo rentable y sostenido a los contratistas, pues en invierno volverá a depositar los sedimentos que se deberán remover en el estiaje siguiente. ¡Qué tal que los países con rudas estaciones emplearan rompehielos y explosivos para mantener la navegación en ríos que se congelan en el invierno!

El Magdalena es vida, además de una vía de transporte.

¿Qué pasará con sus manifestaciones como la mermada ‘subienda’ y la pesca en las ciénagas, base de la alimentación de mucha gente? ¿Dejará Cormagdalena que se conviertan en un melancólico recuerdo del pasado? ¿Volveremos a ver a los campesinos en sus balsas llevando comida a los mercados de los pueblos ribereños?

¿A quiénes realmente beneficia este proyecto? ¿Contribuye a exacerbar la inequidad? No importa:“Poderoso caballero es don Dinero”.

¿Qué pasará con la Estructura Ecológica Principal que defendieron el profesor Thomas van der Hammen (q. e. p. d.) y el exministro Manuel Rodríguez en sus recomendaciones a Cormagdalena en el 2001?

Si se quieren reducir las oscilaciones de los caudales y los sedimentos transportados por el río para hacerlo navegable durante más días del año, existen alternativas como las de mejorar los cauces de sus afluentes y regular sus flujos por medio de reservorios.

Esas alternativas son bien conocidas y, al aplicarlas, convertirían la cuenca en un emporio piscícola y un gran generador de energía.

Un sistema multimodal de transporte de carga –que aproveche cada modo según múltiples factores, incluidos los temporales (climáticos) y los topográficos– es absolutamente necesario.

¿Discutimos alternativas en un foro con el Gobierno, los navieros, destacados expertos y los interesados en construir un mejor país para las próximas generaciones?

Eduardo Aldana Valdés

Profesor universitario

ealdana@uniandes.edu.co

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