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Eduardo Aldana Valdés

Desarrollo con provincias competitivas

Eduardo Aldana Valdés
POR:
Eduardo Aldana Valdés
octubre 03 de 2013
2013-10-03 11:38 p.m.
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Escuché recientemente las opiniones de varios columnistas, reconocidos por su idoneidad en asuntos económicos, sobre las causas de la crisis agropecuaria y su expresión en los paros que enrarecieron el ambiente nacional.

Se analizaron los efectos de los tratados de libre comercio, de las políticas monetarias nacional e internacional y, sobretodo, de la carencia de una política agropecuaria integral durante las últimas décadas.

Eché de menos que no se mencionaran las consideraciones que debería incorporar una política agraria ante la enorme diversidad del país, y la dificultad de implementarla desde los escritorios de una tecnocracia que, por múltiples razones, no ha vivido por fuera de las grandes ciudades.

Explicaré la importancia de la diversidad regional en la competitividad del país con una parábola bastante conocida.

Cuando se empezaron a graduar los primeros profesionales con conocimientos en estadística inferencial, uno de esos jóvenes decidió ayudar a su padre a modernizar su negocio que consistía en la fabricación y venta de sombreros.

Para ello le propuso que produjera sombreros de un solo tamaño, pues en la universidad le habían enseñado conceptos como el del teorema central y la media poblacional. En vano, su padre le argumentó que las personas tenían cabezas de diversos tamaños. El joven le solicitó que confiara en la ciencia y procedió a diseñar una muestra de parroquianos a quienes les midió su circunferencia craneal. Con esas medidas estimó el promedio y ordenó que se fabricaran todos los sobreros de ese tamaño. Sobra decir que no vendió ninguno.

Mi tercera antítesis, con la cual concuerdan varios expertos en desarrollo local, afirma que en el mundo globalizado no compiten las naciones, sino las regiones.

La explicación se puede ver en la ‘ley de la variedad requerida’ central a la cibernética, y que para el caso podría expresarse como: se requiere variedad para enfrentar variedad.

La conclusión parece obvia. Los tratados de libre comercio abren un rico y diverso panorama de oportunidades para la producción agroindustrial del país. Pero esa variedad no se puede enfrentar con políticas que promuevan unos pocos cultivos, con reducido valor agregado.

Para que las diferentes regiones identifiquen, en el exterior, nichos de mercados rentables y sostenibles para sus productos, actuales o potenciales, se les deben dotar de las instituciones que les permitan aprovechar esas oportunidades.

Entre ellas, las más importantes son el ‘empoderamiento’ de su población con una educación ‘a la altura del siglo XXI’ y unas redes regionales de apoyo que les faciliten el acceso a la tecnología necesaria para transitar del cultivo de materias primas en ‘parcelitas’ a fábricas rurales que les agreguen valor.

Adicionalmente, como lo ha afirmado el gobernador del Tolima, Luis Carlos Delgado, el manejo de los recursos fiscales para este propósito debe realizarse al nivel de los departamentos y, añado, de las provincias o asociaciones de municipios con afinidades productivas.

Finalmente, la supervisión del buen manejo de esos fondos debe hacerse principalmente a través de mecanismos de autocontrol y no de organismos como los que se han utilizado hasta el presente y que no han impedido la malversación de los fondos públicos en la provincia y en las grandes ciudades.

Eduardo Aldana Valdés

Profesor universitario

ealdana@uniandes.edu.co

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