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Eduardo Aldana Valdés

‘El río Magdalena: ¿para dónde vamos?’

Eduardo Aldana Valdés
POR:
Eduardo Aldana Valdés
diciembre 06 de 2013
2013-12-06 12:57 a.m.
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En la revista Anales de Ingeniería de julio y septiembre del 2013 aparece un artículo titulado ‘Hacia el aprovechamiento integral del río Magdalena’, cuyos autores son César Garay y Diana Vargas, asesores de Cormagdalena.

En ese trabajo se afirma que el aprovechamiento del río se concibe como un conjunto de acciones y obras que reflejan las potencialidades de navegación, pesca, generación de energía, control de inundaciones, ordenamiento de orillas y de cauce, recreación, ambiente, adecuación de tierras, y planeación integral.

Añaden que su uso incluye “buscar solución de los problemas económicos, sociales y ambientales, así como el beneficio de todo el país, al atraer inversión hacia los municipios ribereños, consolidar empresas competitivas e impulsar el crecimiento económico.

Igualmente, afirman que se han definido los usos potenciales del río y destacan, entre ellos, la navegación, generación de energía, aprovechamiento de las orillas, conservación de los recursos naturales, la recreación y el turismo.

Es un listado bastante completo, desde el punto de vista de las funciones de Cormagdalena, por lo cual probablemente no destaca la principal característica: su naturaleza de bien público.

En una sociedad que cada vez se mercantiliza más, el acceso a los ríos y los mares todavía es un derecho que se debe preservar para todos, pobres y ricos.

Es curioso que solamente la consolidación del río “como el principal corredor fluvial logístico intermodal” merezca para los autores una referencia a las inversiones que se anticipan, a saber, una inversión privada para facilitar el transporte de carbón metalúrgico y crudos, y una inversión pública por 2,17 billones de pesos: 1,57 billones del Presupuesto General de la Nación; 0,40 billones de Cormagdalena, y 0,20 billones del Sistema General de Regalías, de Ecopetrol y otras fuentes.

Este artículo me recordó el ejercicio que hacía un reconocido centro de investigación de otro país. Seguía durante el año, metódicamente, los discursos del presidente de esa nación y extraía los diez asuntos, en orden descendente, a los que les asignaba mayor importancia.

Al final del año fiscal, analizaba el presupuesto de inversión que el mandatario presentaba al congreso y de este identificaba los diez asuntos que recibían una mayor atención; y a su vez los ordenaba también de mayor a menor en importancia.

Con frecuencia, se encontraba que los asuntos de mayor prioridad en el discurso presidencial ni siquiera aparecían en los primeros puestos del ordenamiento presupuestal.

La pregunta que ese centro de investigación hacía y que yo acomodo a nuestro caso es ¿qué creen que se va a hacer, lo que dice Cormagdalena o lo que señala el presupuesto?

El río Magdalena, como dice Cormagdalena, es “mucho más que una vía de transporte” y por ello la inversión pública debe privilegiar su descontaminación, conservación de su diversidad, cultura, carácter como eje ecológico principal y naturaleza de bien público.

Concesionar su uso como vía de transporte parece un imposible moral.

Por eso proponemos a los alcaldes y gobernadores de los municipios y departamentos ribereños que le exijan a Cormagdalena presentar en un debate público la justificación rigurosa de lo que pretende hacer con el río.

Eduardo Aldana Valdés

Profesor

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