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Reconstrucción con criterio ambiental

Edward Davey
POR:
Edward Davey
enero 14 de 2011
2011-01-14 02:20 a.m.

Para la mayoría de la clase dirigente en Colombia, las consideraciones ambientales suelen ser discursivas, secundarias: incluso se consideran un estorbo en el desarrollo económico.La reconstrucción nacional que se acerca representa una enorme oportunidad para asegurar la sostenibilidad del medio ambiente en Colombia. La mala gestión ambiental de las últimas décadas exacerbó de forma aguda el impacto de las inundaciones, con consecuencias trágicas para más de dos millones de personas. Por lo tanto, una responsabilidad ética muy profunda cae sobre los hombros del Presidente, de sus Ministros, de los congresistas, de Jorge Londoño, de Everardo Murillo y de los Gobernadores: la de asegurar que la reconstrucción se realice con base en un ordenamiento ambiental del territorio adecuado y de largo plazo.
¿Qué significa esto en realidad? Tres prioridades se destacan: (i) el manejo integral de las principales cuencas hidrográficas del país; (ii) una incorporación plena del concepto de vulnerabilidad/adaptación al cambio climático en las cinco locomotoras y el Plan Nacional de Desarrollo 2011- 2014; y (iii) una reforma y mejora significativa de la institucionalidad ambiental, tanto nacional como local.
Para asegurar el manejo integral de las principales cuencas hidrográficas del país, el Presidente tendría que establecer, de forma urgente, un Comité directivo de los Ministros relevantes, con los mejores expertos nacionales e internacionales con varios fines: implementar la Política Nacional de la Gestión Integral del Recurso Hídrico; estudiar e incorporar las lecciones del Tennessee Valley Authority y del famoso estudio del sistema hídrico del país realizado por una comisión holandesa hace cuarenta años; e impulsar la conservación y la reforestación de los bosques de las cuencas (sobre todo del Magdalena, Cauca, San Jorge y Sinú). El Comité tendría que tener 'dientes', presupuesto y un papel protagónico en el esfuerzo nacional liderado por el Presidente y por Jorge Londoño.
Para incorporar la adaptación y la vulnerabilidad al cambio climático en las cinco locomotoras, todos los ministros y Hernando José Gómez, del DNP, tendrían que revisar sus planes de trabajo y el mismo PND a la luz de los principales hallazgos de la Segunda Comunicación Nacional de Cambio Climático del Ideam (2010). No se trata de disminuir su fuerza; sino de proceder con el principio de precaución y de asegurar que la minería, las nuevas viviendas, la infraestructura y la agricultura se dan en las áreas correctas, con los mejores estándares internacionales, y con un respeto total por el medio ambiente.
Para este fin, una reforma y un fortalecimiento de la institucionalidad ambiental es urgente. Se requiere que el nuevo Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible se establezca pronto, con presupuesto, liderazgo, peso político, cogida en los demás sectores; y que el sistema de incentivos para mejorar el desempeño de las CAR entre en efecto cuanto antes.
Para la mayoría de la clase dirigente en Colombia, estas consideraciones ambientales suelen ser discursivas, secundarias: incluso se consideran un estorbo en el desarrollo económico en el corto/mediano plazo. Sin embargo, lo que nos demuestra la 'Emergencia Económica, Social y Ecológica' -y lo que sostiene la Constitución del '91- es que un manejo adecuado de los recursos naturales tiene que ser el prerrequisito, la piedra angular, del desarrollo del país.
Confiamos en que el presidente Santos acuda al espíritu de las palabras de Roosevelt (1907): “Desperdiciar, destruir nuestros recursos naturales, desnudar y agotar la tierra en vez de utilizarla, con el fin de aumentar la utilidad, dará como resultado en los días de nuestros hijos, minar la prosperidad misma que justamente deberíamos transmitirles amplificada y desarrollada”.
 

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