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Gerencia de desarrollo social

La meta es graduar de pobres extremos a 350.000 familias en este cuatrienio sin asistencialismo.

Fernando Martelo
POR:
Fernando Martelo
abril 06 de 2011
2011-04-06 01:00 a.m.

 

Quedó claro en el reciente foro, Unidos por la Prosperidad, que el Gobierno ha instaurado una gerencia para manejar el tema de la inclusión social en cabeza de Samuel Azout y su equipo. Este debate fue la herramienta gerencial que utilizó el Alto Consejero para inspirar con la visión, fijar metas posibles, concretar alianzas, establecer compromisos con todos los sectores y presentar los indicadores a medir (www.unidos.gov.co).
¿Qué sigue? La ejecución del plan, que tomó 8 meses diseñar. ¿Quién lo va ejecutar? Todos nosotros. Ahí está el detalle, y posiblemente el demonio. Sin embargo, va a ser la empresa social más importante en que se haya embarcado gobierno alguno.
La meta es graduar de pobres extremos a 350.000 familias en este cuatrienio sin asistencialismo y sin invertir más recursos. ¿Cómo se va a ejecutar? Con articulación, focalización y alianzas. ¿Qué hay de nuevo para las ONG? Que desde ya tienen que alinear su trabajo con alguno o algunos de los 45 parámetros que se utilizarán para determinar la salida de la trampa de la pobreza. Significa que tienen que estar coordinadas con las entidades estatales, los programas locales y nacionales, y con otras ONG.
¿Y para las empresas y los empresarios? Significa cruzar los planes de negocio con esos 45 indicadores y especificar cuál es el impacto de la cadena de valor en los rubros pertinentes. Desde ahora todas las actividades productivas deben estar asociadas con uno o varios de estos indicadores. El grado de dificultad para determinar la influencia que una empresa pueda tener sobre un indicador está dado por la distancia entre los componentes de la cadena de valor de la empresa y la población objetivo. Para muchas empresas no será fácil determinarlo porque su radio de acción puede no llegar a este nivel poblacional. Tendrá entonces que jalar la pita hasta encontrar como se está contribuyendo. Esa exigencia va mucho más allá de los programas normales de RSE. Esta nueva realidad, inaugurada con el lanzamiento del Plan Nacional de Prosperidad Social, manda a que los responsables de esa área deban diseñar los modos en los que su empresa puede cumplir con la meta social del país creando valor compartido.
En el foro se ratificó que el desarrollo económico por si sólo no genera progreso social, pero que dicho progreso si alimenta el desarrollo económico y pone en marcha el circulo virtuoso. Sobre todo por el efecto inmediato que produce el aumento de la capacidad de gasto de los estratos más pobres sobre muchos sectores de la economía. En cambio, más riqueza para los más ricos no tiene este efecto porque estos no pueden gastar más de lo que gastan, no van a comer más de lo que ya comen.
El Presidente llegó y salió del foro emocionado: en la mañana había escuchado a Al Gore con su apocalíptica visión de lo que viene y su correspondiente llamada a tomar medidas con urgencia; y al final de la tarde estaba Santos ante los líderes del plan que podría evitar la otra catástrofe, el tsunami social.

 

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