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Emprendedores en América Latina

Francesca Castellani
POR:
Francesca Castellani
abril 10 de 2014
2014-04-10 02:43 a.m.

Nuestro tejido empresarial enfrenta grandes dificultades para crear empresas dinámicas que contribuyan al crecimiento, a la diversificación industrial y a la movilidad de los ingresos.

En muchos de nuestros países, la mayoría de las empresas son micro o pequeñas, y quienes se consideran emprendedores lo son por ‘necesidad’ y no por ‘oportunidad’. Estos individuos tienen escaso apetito por el riesgo y la innovación, lo cual, sumado a la disponibilidad limitada de capital humano, produce empresas menos complejas e innovadoras que sus contrapartes europeas o asiáticas.

El tiempo transcurrido entre el momento en que se concibe una idea empresarial y en el que se establece la primera compañía es de 4,4 años en América Latina, comparado con 1,5 en Corea; 2,4 en Taiwán y China, y 3,4 en Italia y España.

Los emprendedores de clase media en América Latina sufren más limitaciones para financiar una compañía nueva. A pesar de que los ahorros personales siguen siendo la principal fuente de financiamiento en todas las regiones del mundo, el acceso a recursos externos es más difícil en Latinoamérica y proporciona una plataforma más débil para la creación de empresas.

En Italia, España y Corea, los emprendedores de clase media recurren a la banca privada más que en América Latina, y el apoyo público también es más accesible.

En la región, el 56 por ciento de las compañías creadas por emprendedores de clase media tiende a basar sus ventajas competitivas en la diferenciación de los productos.

Solo 38 por ciento recurre a estrategias de innovación para posicionarse, frente al 70 por ciento de Taiwán y el 54 por ciento de España.

En América Latina, el 66 por ciento de estas empresas tiende a insertarse en sectores tradicionales (metalurgia, alimentación y textiles) y son menos dinámicas en lo relativo a exportaciones y creación de empleo.

Los emprendedores de clase media en América Latina tienen menos recursos y capacidades que sus contrapartes de clase alta, que han adquirido más experiencia comercial en una etapa temprana a través de sus familias y de la educación universitaria. Comparados con otras regiones, los emprendedores de clase media en Latinoamérica están menos expuestos al mundo empresarial y a los modelos empresariales que fijan las pautas. Esta falta de exposición redunda en una mayor dependencia de las redes de apoyo.

Las políticas destinadas a difundir valores, comportamientos y modelos de éxito empresarial, con miras a estimular el espíritu emprendedor y fortalecer el capital social entre los potenciales emprendedores, son de vital importancia para lograr cerrar la brecha que impide el éxito.

El dilema para los hacedores de políticas es si hay que centrarse en políticas que beneficien a grupos sociodemográficos específicos, o si es mejor facilitar la movilidad en general. Puede ser necesario aplicar políticas que faciliten la creación y el crecimiento de las empresas, y fomenten la educación y la formación de capacidades productivas.

Francesca Castellani*

*En colaboración con Eduardo Lora. Editores del libro ‘El espíritu emprendedor en América Latina: ¿un peldaño para ascender en la escala social?’.

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