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Francisco Montes

¿Libre competencia en Colombia?

Francisco Montes
POR:
Francisco Montes
junio 06 de 2014
2014-06-06 05:42 a.m.
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Se habla mucho de libre competencia en el sector de servicios (aseo, internet, telefonía, energía, agua, televisión, entre otros). La libre competencia, en principio, se ha limitado al permiso otorgado a una, dos o más empresas para constituirse como prestadoras de un determinado servicio.

En medio de la polémica se discute el asunto del mercado. Lo paradójico de la trama es que se asume como mercado solo el número de suscriptores o usuarios. Entonces, empieza la discusión, la cual se torna descontextualizada y sin foco en la medida en que avanza. Los análisis, cálculos y presentaciones en Power Point no alcanzan a aterrizar conceptos y procedimientos microeconómicos, que permiten definir objetivamente la interacción entre la oferta y la demanda.

El mercado no reposa sobre aquella huérfana idea que asume solo a los usuarios como criterio único para definir si hay libre competencia o estructuras monopólicas. Decidir la posibilidad de uno, dos, tres o más operadores para ofertar un servicio tampoco puede ser analizada únicamente a través de un flujo de caja que representa ingresos obtenidos de ventas pasadas y desde la información que decidan reportar algunas empresas.

Tampoco se pueden tomar decisiones sobre normas, fallos o criterios netamente jurídicos. Pues, en ellos es imposible evaluar dinámicas sobre conductas de consumo y sus efectos sobre los costos y los precios. La concepción jurídica, muy respetada, se basa en el panorama de una regla de participación, pero deja de lado las dinámicas que actualizan los mercados. Estas están determinadas por las necesidades, avances tecnológicos, crecimiento de la población, interacciones entre los precios, costos y sus relaciones en el tiempo y, desde luego, con las cantidades consumidas y ofertadas; como también por variables macroeconómicas.

No pueden dejarse por fuera procedimientos que permiten evidenciar el comportamiento de señales microeconómicas. Tomar decisiones desconociendo indicadores que ayudan a identificar posiciones de poder de mercado o restricciones que establezcan altos costos de entrada, más allá de que pueda establecer una licencia o un permiso, puede crear sesgos.

La ciencia económica suministra procedimientos para analizar la libre competencia y los monopolios. No obstante, el Estado ha preferido inclinarse por vías jurídicas y en lo parametrizado en ellas para definir la libre competencia. Así las cosas, la ciudadanía debe conocer que la libre competencia no es definida solo por el número de operadores y la dispersión o concentración de los usuarios entre operadores. Sin dejar de lado los criterios usuales, más importante es evaluar la diferenciación de servicios y cómo afecta ello los costos y precios. También es indispensable hacer monitoreo de colusiones o negociaciones entre operadores para definir precios, áreas de servicio o diferenciación de servicios. Es indispensable, igualmente, la revisión de información sujeta a restricciones y cómo afecta al precio o la calidad.

Francisco Montes V.
Magíster en Economía
fjmontes4@hotmail.co

 

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