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Gabriel Rosas Vega

Una buena contribución

Gabriel Rosas Vega
POR:
Gabriel Rosas Vega
agosto 01 de 2013
2013-08-01 01:05 a.m.
http://m.portafolio.co/files/opinion_author_image/uploads/2016/02/18/56c621f67a133.png

Con el concurso de Luis Jorge Garay, quien estuvo en el país presentado su libro Redes ilícitas y reconfiguración del Estado, uno de cuyos capítulos sobre Colombia es de enorme interés para el debate sobre la violencia, el Centro de Memoria Histórica entregó al país un documento de seis años de trabajo, en un esfuerzo por documentar y recuperar la memoria del horror ocurrido durante 54 años de guerra entre 1958 y el 2012.

El equipo de trabajo fue coordinado por Martha Nubia Bello, profesora de trabajo social de la Facultad de Ciencias Humanas de la Universidad Nacional, en lo referente a los informes sobre la masacre de Bojayá, la del Tigre y la de San Carlos.

El libro consta de cinco partes: la primera, cuenta la magnitud del sufrimiento durante el conflicto medido en cifras. La segunda, busca explicar por qué nos hemos matado.

La tercera, reflexiona sobre la guerra y la justicia. La cuarta, sobre el daño y los impactos del conflicto.

Y la quinta, sobre la memoria de las víctimas. Hay un capítulo más sobre experiencias de resistencia y dignidad por parte de las víctimas y uno último con recomendaciones para que no se vuelva a repetir.

Aunque todavía no se crea, después de todo este trabajo, qué ideas existen sobre la guerra.

Nos sorprendió que ciertas modalidades de crímenes que son poco visibles, tuvieran cifras contundentes. Hay también un enorme subregistro, porque parte de la tragedia de la guerra es que no vamos a saber cuántos muertos hubieron. ¿Cuál es la explicación para que nos hayamos matado de esta manera? Es un conflicto muy difícil de explicar.

Un fenómeno ha sido el tema de tierras.

Atraviesa el origen de los grupos armados ilegales en 1964 y continúa en el momento actual. El tema de las tierras siempre ha sido diagnosticado y nunca resuelto. Se ha hecho mal con medidas como ampliar la frontera agrícola, decir “mandémoslos a los baldíos a colonizar tierra sin presencia estatal”.

Cuando se han tratado de hacer reformas con una pretensión más democratizadora, cuando se ha intentado repensar esas estructuras de tenencia, estas han sido saboteadas por quienes detentan el poder con base en la tenencia de la tierra.

Han usado artilugios jurídicos para dotarse de sus propios ejércitos para evitar que cumplan sus objetivos. Eso explica mucho nuestro conflicto.

El narcotráfico que agudizó la propiedad y el uso de la tierra, el tema minero, el energético y el monocultivo. Son nuevos asuntos de la tierra, que en lugar de permitir que se democratice, lo que hace es fortalecer las viejas estructuras latifundistas e improductivas.

Siendo el foco central de discusión el tema de la distribución de la tierra, es oportuno aludir a este interesante trabajo, pues el estudio de la situación en que se encuentra el país es urgente, de ahí que haya tomado como foco de esta nota la versión simplificada de la profesora de la Universidad Nacional.

El trabajo puede considerarse como una buena contribución para el análisis de la situación por la que atraviesa el país en materia de violencia y distribución de tierras, motivo por el cual lo tomé como soporte para la elaboración del presente artículo.

Gabriel Rosas Vega

Exministro de Agricultura

rosgo12@hotmail.com

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