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Gabriel Rosas Vega

La política económica china

Gabriel Rosas Vega
POR:
Gabriel Rosas Vega
agosto 07 de 2013
2013-08-07 02:39 a.m.
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Para ahorrar tiempo, aunque parezca extraño, quien motivado por el título se aproxime a esta columna para su lectura, le recomiendo que lo haga con ciertas reservas y con una visión de tiempo, modo y lugar, dado que las características de los individuos que hicieron posible su elaboración, poco o nada tienen en relación con las gentes y las costumbres occidentales.

Se trata de una nota preparada sobre un escrito elaborado por Paul Krugman, en el que expresa la preocupación que invade a los países desarrollados sobre la aceleración económica de China. Por supuesto, el Nobel de Economía le salió al paso al documento, diciendo que casi todos los puntos que él estableció en un artículo sobre China, eran los mismos que aparecen hoy en el aludido escrito.

La preocupación de Krugman, en el caso de China, es que ese gigante asiático no sabe moderar el paso y parece una “economía bicicleta: si deja de moverse se caerá”. Pero piensa que eso no es lo único. Quedarse sin campesinos dispuestos a aceptar sueldos bajos crea un muro con el que se puede estrellar la bicicleta. Lo más complejo de una desaceleración china no está en el comercio mundial, sino en la disminución de la demanda de las materias primas, y en consecuencia, podría ser grave para los países exportadores.

Al principio del artículo al que se hizo referencia, Krugman recuerda que utilizó varias metáforas para explicar casi los mismos puntos que introdujo en el escrito sobre la economía de China. Uno de ellos era que, de cierta forma, la economía de bajo consumo y alta inversión parecía un esquema modelo Ponzi, basado en el fortalecimiento del ahorro y la fuerte financiación de la inversión. Por fuera de lógica se puede señalar que las empresas chinas están haciendo grandes inversiones, sin embargo, no para formar capacidad para atender consumidores, quienes no estaban comprando mucho, sino para atender a compradores de bienes de inversión, invirtiendo para aprovechar la inversión futura, incorporando aún más capacidad. No está claro, por eso se le da la característica de modelo Ponzi.

Otro aspecto preocupante para Krugman es el que China no sabe cómo regular el paso a un ritmo conveniente para la economía del país asiático, pues piensa que puede ser una economía bicicleta que se caerá si deja de moverse. Con base en esa apreciación, ha sostenido que quedarse sin campesinos dispuestos a aceptar sueldos bajos construye una pared.

Planteado lo anterior, supongamos que los que nos preocupamos que la bicicleta Ponzi esté chocando con una pared de ladrillo o, como lo han sugerido algunos lectores, con una sólida pared Bric (Brasil, Rusia, India y China) estemos en lo cierto. ¿Cuánto debería preocuparse el resto del mundo y por qué?

Quien piense que esto está montado sobre ciencia ficción, pierde su tiempo, porque en los actuales momentos no hay nada más real que la dinámica del crecimiento chino y la enorme influencia que tiende a sostener en el mediano y largo plazo. Si esto no es así, basta observar lo que está ocurriendo con los precios de las materias primas y sus efectos sobre la inflación mundial.

Gabriel Rosas Vega

Exministro de Agricultura

rosgo12@hotmail.com

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