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Germán Umaña Mendoza
Columnista

Incertidumbre, zozobra y futuro

En Colombia disminuye el apoyo económico norteamericano. Sin embargo, aumentan la condicionalidad, dizque para mantener el apoyo político.

Germán Umaña Mendoza
Opinión
POR:
Germán Umaña Mendoza
mayo 24 de 2017
2017-05-24 09:14 p.m.
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No sé ustedes, pero en mi caso la sensación de zozobra e incertidumbre sobre el futuro aumenta día a día, ante la avalancha de información negativa sobre la situación en el mundo. Se alinean los astros, no precisamente para permitirnos predecir hechos positivos.

Tal vez lo más preocupante en el marco global es el resurgimiento y, en muchos casos, el gobierno o el co-gobierno por parte de movimientos de extrema derecha, nacionalista, populista, xenófoba y violenta, que ha puesto en riesgo procesos que se creían blindados en los avances en la integración, como la Unión Europea.

Y, de otra parte, en los Estados Unidos se encuentra en entredicho la persistencia de los equilibrios institucionales en democracia. No es un riesgo menor entregar la presidencia a un individuo megalómano, inestable, poco preparado y, lo más grave, influenciable únicamente por los que lo adulan, quienes lo manejan e inducen al error. Los interrogantes se refieren nada más y nada menos que a la respuesta frente a conflictos tan graves como los de Corea del Norte, Medio Oriente y el Estado Islámico, y las relaciones con Rusia.

Pero si en el mundo llueve, en la región no escampa. Brasil, en el caos de la corrupción; la situación es de ‘Temer’: las alternativas hasta ahora no existen, parecería que es protesta sin propuesta. Venezuela, cerca del colapso: no hay diálogo ni tiempo para la reflexión; solo enfrentamientos irreconciliables, como si no se entendiese que el país se encuentra en una crisis profunda que requiere cambios, audacia y propósitos conjuntos por parte de su sociedad, sin exclusiones.

En Colombia disminuye el apoyo económico norteamericano. Sin embargo, aumentan la condicionalidad, dizque para mantener el apoyo político.

Trump, poco o nada quiere saber de la América Latina, incluido nuestro país. No obstante, el Gobierno y la oposición siguen rogando para que les den una miradita. Patético.

Con nuestros vecinos fronterizos: Brasil aparentemente no existe. Venezuela, una frontera lo más parecido al oeste norteamericano, inestable, peligrosa, desistucionalizada y, para colmo, cerrada. Con Panamá: un conflicto hoy y otro mañana. Ecuador: hasta ahora bien, gracias, pero ¿hasta cuándo?

Y, en lo interno: los mismos de siempre defendiendo sus privilegios mal habidos en el campo y en el robo de tierras y baldíos del estado, desigualdad entre las mayores del mundo, crisis en la salud y en la educación. Bajas tasas de crecimiento e inicio de una campaña presidencial plena de oportunismos y sin debate sobre los verdaderos problemas de la ‘tramoya’ colombiana; además, marcada por fundamentalismos religiosos, menosprecio por los derechos fundamentales de las minorías e intención de algunos para “volver trizas” lo positivo del proceso de paz con las Farc.

Pero, a pesar de las dificultades descritas, sigo creyendo que los buenos somos más, que creemos en la democracia. Que somos la mayoría. Que debemos crear un futuro prometedor. Que la juventud se encuentra dispuesta al cambio, que no nació cansada, que cada día son más cultos, más universales, más propositivos y más decididos. El mañana es de ellos. No lo desperdiciarán, estoy seguro.

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