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Germán Umaña Mendoza

Una lechuza amerita un panfleto

Recuperemos el equilibrio y rechacemos cualquier forma de violencia, incluida aquella que se ejerza

Germán Umaña Mendoza
POR:
Germán Umaña Mendoza
marzo 03 de 2011
2011-03-03 01:38 a.m.
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Durante los últimos días ha sido noticia la censurable actuación de un futbolista que pateó una lechuza indefensa en el estadio de Barranquilla. La solidaridad con este animalito de todos los colombianos no se hizo esperar y el susodicho ha sido condenado por Tirios y Troyanos, hasta se ha pedido su destitución del equipo, su sanción de por vida, llevar el caso a la FIFA, la renuncia del árbitro que no lo expulsó y la expulsión del país.
Cómo desearíamos que esta solidaridad se extendiera en nuestro país a las víctimas de la violencia. La ley de víctimas no ha continuado su curso en el Congreso de la República porque la bancada mayoritaria, el partido de ‘la U’, ha dilatado la presentación de la ponencia porque quiere hacer una clara diferenciación entre las víctimas, algo así como si dijéramos que hay lechuzas buenas y lechuzas malas y que las segundas pueden ser pateadas.
Dicen que las lechuzas sólo ven bien en la noche, lo que hace aún más censurable la actuación. La atacaron en estado de indefensión. Parecería que un alto porcentaje de nuestros compatriotas no ven ni de noche ni de día. Cerca de cuatro millones de desplazados son testigos. En las regiones continúa vivo el poder de la ‘parapolítica’, de los que expoliaron a los campesinos y se quedaron con sus tierras; y con seguridad los ciegos volverán a votar por ellos si no se hace algo.
Por favor, hagan de cuenta que los muertos por delitos de lesa humanidad eran seres vivos que se patearon y masacraron en total estado de indefensión y convoquen, los que saben usar el twitter (¿así se escribe?), a movimientos regionales que propongan despojar del poder a los responsables de la barbarie. Inclusive, no ir a los estadios mientras al interior de los equipos de fútbol continúe el lavado de activos, con el tráfico de seres humanos y la activa participación de muchos de los tristemente más recordados narcotraficantes (llámense Rodríguez o mexicanos).
Preguntémonos también sobre la situación de desigualdad en nuestro país. ¿Qué tiene de diferente un desempleado y un subempleado? Ambos son marginados, sólo que algunos tienen la ¿’oportunidad’? de rebuscarse algo más. Los derechos económicos y sociales son parte fundamental de los derechos humanos. Las frías estadísticas del Dane, y la manera de interpretarlos por parte de los economistas, no dan en ningún caso parte de la magnitud de lo que significan los indicadores.
No hay dignidad en el sufrimiento, ni en las muertes violentas, ni en la violación de los derechos fundamentales. Hoy nos convoca el aleve atentado contra la indefensa lechuza y eso está bien. Pero, ¿no podríamos hacer extensiva nuestra indignación y compromiso al rechazo a la situación que continúa vigente en Colombia?
Apoyemos la definitiva aprobación de la ley de víctimas sin excepciones, la devolución de tierras a aquellos a quienes le pertenecían, con programas reales de desarrollo y protección de comunidades de paz. Evaluemos el equilibrio entre la seguridad inversionista y la seguridad de la sociedad. En fin, recuperemos el equilibrio y rechacemos cualquier forma de violencia, incluida aquella que se ejerza contra los animalitos. De pronto una lechuza nos abre los ojos para ver el día o, más bien, de día.

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