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Germán Umaña Mendoza
COLUMNISTA

Mucho peso y poca plata

Trump lograría sus objetivos proteccionistas a costa del consumidor.

Germán Umaña Mendoza
POR:
Germán Umaña Mendoza
agosto 29 de 2018
2018-08-29 09:06 p.m.
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El señor Trump decidió abrir las negociaciones del Nafta o TCLAN. Simultáneamente definió exigir a Mco cubrir los costos para el levantamiento de un muro que contribuyera a controlar la migración de sus ciudadanos. En el primer caso, se ha informado de la culminación de un principio de acuerdo bilateral, en el que queda por fuera Canadá y, en el segundo, no ha pasado ni pasará nada y ni siquiera ha podido conseguir el financiamiento de su propio Congreso.

Lo conocido inicialmente sobre las modificaciones al acuerdo comercial parecería casi que insustancial y, por el contrario, se trataría de una decisión apresurada para mantener un acuerdo que Trump, en su megalomanía y falta de preparación, puso en riesgo, a pesar de que los Estados Unidos habían logrado ingentes ganancias en materia de liberalización y seguridad jurídica en inversiones, servicios y propiedad intelectual, así como en mecanismos de solución de controversias bilaterales.

En cuanto a los resultados del comercio, la interpretación es variopinta. Los bienes exportados de México a EE. UU. por el sector automotor u otros, como bienes de capital o consumo durable con incorporación de tecnología y mano de obra calificada, son fundamentalmente realizados por firmas de estadounidenses. Modificar las condiciones del Tratado en esta materia es simplemente perjudicar las inversiones norteamericanas en México y propugnar por el cambio de ubicación hacia EE. UU.

Las consecuencias de haber aumentado el contenido regional en las normas de origen al 75% y la obligatoriedad del pago de 16 dólares la hora para el 45% de las autopartes implicará para México una pérdida de empleo y para EE. UU. un encarecimiento de los bienes. Trump lograría sus objetivos proteccionistas a costa del consumidor. En todos los otros sectores, pero especialmente en el agrícola, a México le ha ido muy mal y, por lo que se observa en el acuerdo preliminar, las cosas seguirán igual.

En propiedad intelectual, especialmente en derechos de autor y economía digital, se actualizaron las normas para alcanzar los niveles de tratados bilaterales realizados por EE. UU. con países como Colombia, por ejemplo al incluir sanciones de cárcel a los que violen los acuerdos en esta materia.

Se ratificó el mensaje de tranquilidad a los inversionistas al indicar la validez de los acuerdos por 16 años con posibles revisiones cada 6 años. Sin embargo, esta apresurada negociación tendrá que ser aprobada por los congresos de los dos países y ya habrá nuevos legisladores, seguramente con mayoría demócrata en EE. UU. cuando esto ocurra y por supuesto falta negociar con Canadá, que bajo ninguna circunstancia aceptará las pretensiones de Trump en materia agropecuaria, país que con México ya negoció en la Alianza Pacífico.

Hasta ahora los anuncios preliminares simplemente ratifican que los avances son pocos y que a Trump no le fue bien y, de otra parte, que el presidente López Obrador avaló el statu quo y no tendrá que cargar con los costos de renegociación del tratado. La verdad, mucho peso y poca plata.

Germán Umaña Mendoza
Profesor Universitario.

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