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Germán Umaña Mendoza

Pacto social

Propongamos una meta a alcanzar en el coeficiente de Gini y en las condiciones de distribución de in

Germán Umaña Mendoza
POR:
Germán Umaña Mendoza
marzo 17 de 2011
2011-03-17 01:10 a.m.
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Es curioso ver cómo los sectores productivos y de servicios solicitan todos los días una política de Estado para cada uno de ellos. En los últimos ocho años, previos a la asunción del nuevo Gobierno, la tuvieron. Ganaron como nunca antes y la desigualdad se entronizó en la economía colombiana. Todos esos privilegios recibidos condujeron a nuestro país a ser el más concentrado, centralizado y desigual de Latinoamérica, y uno de los peores en cuanto a distribución del ingreso en el mundo. El presidente Santos se dice miembro de la tercera vía. Desde el punto de vista de la teoría económica, esto se conoce como poskeynesianismo. Lo que esa teoría plantea en el extremo, aclaro que existen diferentes vertientes, es una participación constante de las utilidades en el ingreso nacional. Es decir, a partir de un estado de situación, se hace un pacto nacional de una distribución constante del ingreso, y para ello se utilizan en lo esencial las herramientas fiscales y monetarias de las que dispone el Estado. Efectuar un pacto como el descrito respetando la actual situación no sería otra cosa que hacer permanentes las condiciones de inequidad. Es por eso que deben existir previamente modificaciones en las reglas de juego que en los periodos de gobierno del señor ex presidente Uribe condujeron a la actual situación. Que no se ofendan tanto los inversionistas si se les condiciona su seguridad jurídica a la seguridad social de todos los colombianos. Que no chantajeen los sectores productivos si se aumenta ínfimamente el salario mínimo. Que los niveles de desempleo y subempleo no sólo deberían implicar un compromiso de su parte para disminuirlos, sino que se debe recuperar el equilibrio entre el trabajo y el capital, con normas laborales claras y estables. Que el cambio en las reglas de juego debería implicar la inmediata desaparición de las Cooperativas de Trabajo Asociadas, que los contratos cumplan con lo normado en el Código Sustantivo del Trabajo y no el de comercio, pues los trabajadores no son mercancías. Que no sigan contratando en China, porque se pagan salarios de miseria, y ante la mirada complaciente del Gobierno, se permita el dumping social, contribuyendo a la pobreza. Claro, los pactos sociales son necesarios. Sin embargo, equilibremos las cargas y modifiquemos las leyes y las instituciones. ¿Es que no se han dado cuenta de que la desistitucionalización que se entronizó en el Estado no puede ser permanente? ¿No será necesario, aun para los que han tenido todas las prevendas, hacer estable y sostenible el desarrollo y el crecimiento? La democracia es el Gobierno para todos, no para unos pocos, y menos para los que tienen los privilegios. Los trinos de los gremios son importantes, pero en ocasiones profundamente desafinados. Si quieren señales de largo plazo, que deben existir, paguen su parte del sacrificio y no simplemente pretendan dormirse en los laureles, que los otorgó el Gobierno de más derecha que ha existido en Colombia, en lo político, en lo antisocial y en lo económico. Propongamos una meta a alcanzar en el coeficiente de Gini y en las condiciones de distribución de ingreso. A partir de allí, definamos una estabilidad donde todos nos beneficiemos de las utilidades de crecimiento. Ganen, pero eso sí, contribuyan a crear un país donde podrán vivir, incluso, sus descendientes.

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