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Germán Umaña Mendoza
Columnista

Usted pasó bien a la historia

En menos de un mes comienza el último año del gobierno del presidente Juan Manuel Santos.

Germán Umaña Mendoza
Opinión
POR:
Germán Umaña Mendoza
julio 12 de 2017
2017-07-12 09:27 p.m.
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En menos de un mes comienza el último año del gobierno del presidente Juan Manuel Santos. Los primeros siete años de administración quedarán para la posteridad, marcados por un solo hecho: se adelantó un proceso de paz en Colombia, se desmontaron totalmente las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc) y se avanzó de manera significativa en el proceso de negociación con cese del fuego bilateral, gracias al papa Francisco, con el segundo y último movimiento insurgente de Latinoamérica: el Ejército de Liberación Nacional (Eln).

La historia también nos recordará que el reconocimiento de la comunidad internacional a este proceso, tanto por parte de las instituciones multilaterales como de los países fue absoluto y su respaldo al proceso, total. Hasta el Premio Nobel de Paz le fue otorgado. Partió en dos la historia de Colombia, dirán los que escriban sobre este proceso en el futuro.

Pero, de otra parte, también se referirán los historiadores al poder de los violentos que quisieron ‘hacer trizas’ el proceso de paz y los acuerdos logrados con las Farc y los avances con el Eln. Vayamos por partes: el proceso de paz con las Farc no lo podrán destruir, muy a su pesar existe la evidencia y certeza de que ese movimiento militar ya no existe: pelean con ‘fantasmas’ y se inventan falacias. Son mendaces. Lo que sí podrán ‘hacer trizas’ es la implementación de muchos de los acuerdos. No se engañen, ese objetivo no tiene nada que ver con su rechazo a la impunidad, ni a la falta de verdad, justicia y reparación. Bastaría que les dijeran que les mantienen sus beneficios en el sector agropecuario, que no se aplicarán programas de restitución de tierra, que se respetará la ‘buena fe’ de los que compraron las tierras a los paramilitares, a los que se apropiaron de los ‘baldíos’ de la Nación, y que, además, les permitan mantener sus ejércitos de muerte y su poder regional para que se declaren satisfechos. No hay nada noble ni altruista en sus intenciones. Son las ‘hienas’ de la guerra.

Me niego a creer, pero, como me pasa a menudo, puedo estar equivocado, en que la sociedad colombiana, en su conjunto, priorice el pasado de violencia sobre el futuro con esperanza. Los retos inmediatos para el país son tantos y tan evidentes en lo económico, lo social y lo ambiental, que cualquier otro debate político parecería insulso. Es curioso, en aquello en lo que el presidente Santos se separó ideológicamente de su antecesor, le fue bien. En lo demás y, específicamente en la política económica y productiva, se agravó la ‘enfermedad holandesa’ y aún no llega el ‘antivirus’.

La verdad: hay que empezar a construir un nuevo país a partir del proceso de paz, ‘sin matar el tigre y asustarse con el cuero’. Los nuevos liderazgos son necesarios, no puede ser más de lo mismo. Presidente Santos: gústele a quién le guste, usted pasó bien a la historia. En su último año de gobierno será ‘ninguneado’ o simplemente vilipendiado. Lo condenarán a un año de soledad. La verdad, es una condena breve en una jaula de oro.

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