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Gonzalo Gallo González
Columnista

Trabajadores compulsivos y ‘karoshi’

Un buen jefe o líder crea un ambiente de trabajo positivo y estimulante, es consciente de que todo
lo que hace y dice impacta a su gente.

Gonzalo Gallo González
POR:
Gonzalo Gallo González
marzo 02 de 2017
2017-03-02 09:02 p.m.
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A fines del 2016, una joven de 24 años se suicidó en Japón por trabajar más de 60 horas semanales en la agencia de publicidad más grande del país. Estaba en la empresa Dentsu, después de haberse graduado de una de las universidades más prestigiosas de Tokio. En menos de cinco meses, su trabajo se aumentó a tal punto que llegó a trabajar hasta 20 horas diarias y a deprimirse. Matsuri Takahashi comenzó a publicar mensajes como “quiero morir” o “estoy física y mentalmente destrozada”. Al final, se lanzó desde el balcón y dejó este escrito a su madre: “eres la mejor mamá del mundo. ¿Pero por qué todo debe ser tan difícil?”.

Esto se repite mucho en Japón, en donde el promedio abusivo de horas de trabajo semanal puede ser de 60 horas, no de 40. La muerte se debió a la sobrecarga laboral que llaman karoshi: muerte por exceso de trabajo. Una plaga que no solo mata allá. A propósito, la empresa Dentsu enfrenta ahora graves demandas.

También, en Colombia muchos trabajadores son exprimidos por empresas inhumanas, las que tienen en cuenta los ingresos, no a las personas. Hoy, sigue siendo cierto lo que hace años se aplicaba a las compañías que se identificaban con las iniciales S. A., y que muchos leían no como Sociedad Anónima, sino como ‘Sin Alma’. En especial los mal llamados ‘empleados de confianza’ soportan ritmos tan injustos y agotadores de trabajo, que en realidad son ‘empleados de abuso’, y, aunque no mueran de karoshi, o exceso de trabajo, terminan quemados, con problemas de salud y hogares desbaratados. Esto es algo que deberían investigar las superintendencias, pero no lo hacen porque en nuestros países se gobierna para los poderosos, no para el pueblo.

¿Cuántos empleados acaban hoy con su salud y su vida en Colombia? Si usted vive para trabajar, en lugar de trabajar para vivir, haga un pare y decida hacer cambios a tiempo. Ojalá, con el apoyo de otros compañeros que sufren lo mismo, planteen su situación y exijan cambios. Es frecuente en nuestra cultura, o incultura, que las personas se resignen a su suerte por una baja autoestima y/o por temores a perder el trabajo. Sea consciente de que lo que está en juego es más importante que lo económico: es su vida, su salud, sus relaciones y su felicidad.

Uno piensa en esto y le da rabia, o pesar, tantas publicidades en las que empresas, sin corazón, anuncian que para ellas lo más importante es la gente. Una mentira como tantas otras, que se venden en una propaganda al servicio del capitalismo salvaje, no de las personas.

Al mismo tiempo, hay que valorar a aquellas empresas en las que los buenos jefes dan un trato humanitario, y en las que el capital más valioso son los seres humanos. Un buen jefe o líder actúa así: crea un ambiente de trabajo positivo y estimulante, es consciente de que todo lo que hace y dice, o deja de hacer o de decir, impacta a su gente, está pendiente del bienestar personal de sus trabajadores, y es flexible y comprensivo con los que tienen problemas. Un buen jefe es sensible, es humanitario y hace sentir bien a su gente. Un buen jefe o líder, tiene valores y principios sólidos, que se reflejan en su comportamiento cotidiano; escucha con atención, respeto, y paciencia. Con él nadie muere de karoshi.

Gonzalo Gallo González
Escrito - Conferencista
charleschaplin@oasisgonzalogallo.com

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