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Gustavo Tobón

Pasar la página

La cumbre de Pittsburgh es esperanzadora y lo será aún más si la voluminosa Declaración no se queda

Gustavo Tobón
POR:
Gustavo Tobón
octubre 01 de 2009
2009-10-01 12:34 a.m.
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Eso fue lo que pretendieron los Jefes de Estado y de Gobierno de los países miembros del G-20 el pasado 26 de septiembre en la cumbre de Pittsburgh, Estados Unidos. Decidieron pasar la página de 'una era de irresponsabilidad' que por ambición, codicia, falta de controles, créditos desbordados y problemas en el mercado inmobiliario y en el sector financiero, entre otras causas, había producido una severa crisis económica. Las cabezas del Grupo manifestaron haber hecho bien su tarea y haber iniciado un proceso de recuperación. "Nuestra respuesta contundente, afirmaron, ha servido para frenar el desplome de la actividad mundial y para estabilizar los mercados financieros", y es cierto, como también lo es el cambio positivo en el comercio internacional. Ha habido progresos pero eso no significa conducir a la complacencia. Así lo reconocieron y esa es la razón para no dormirse en los laureles pues todavía falta garantizar la solidez de la economía y atender problemas como el desempleo y la pobreza en la que se encuentran millones de personas.

De la muy larga Declaración Final es oportuno resaltar algunos puntos. Los firmantes decidieron designar "el G-20 para ser el principal foro de nuestra cooperación económica internacional". El G-8 conformado por los grandes de la economía mundial pasó a la historia. Ahora las decisiones fundamentales que afectarán las economías de los países se tomarán en un club un poco más amplio, pero todavía con carácter limitado, pues son muchos los excluidos. Afortunadamente tres países de la región Argentina, Brasil y México quedaron incluidos. Ojalá representen los intereses de todos los demás.

Los presidentes acordaron el establecimiento de políticas, sin decir todavía cuáles, para generar un crecimiento global sostenible y equilibrado. Eso quiere decir que el crecimiento no debe seguir beneficiando sólo a los grandes y una de las formas de hacerlo es pasando "de las fuentes de demanda pública a las de la demanda privada" y diseñando políticas de largo plazo, lo que debe llevar a incentivar el consumo y la producción de los sectores de producción y servicio.

El crecimiento debe ser "más verde y sostenible" y esa es la razón para racionalizar en el mediano plazo el uso de combustibles fósiles. Por eso no se debe continuar con los subsidios a esos combustibles pues "son ineficientes y fomentan el despilfarro". Buscar fuentes de energía limpias es la tarea inmediata. Buena noticia para el medio ambiente.

El espaldarazo que dieron a la Organización Internacional de Comercio para revivir la Ronda de Doha que busca combatir el proteccionismo y a la futura Convención Climática, es otra excelente noticia. Estados Unidos se mostró siempre esquivo para comprometerse con un tratado que lo obligara a reducir las emisiones que afectan la capa de ozono. Ahora, si cumple su palabra, tendrá que fijar normas para regular la actividad industrial y ajustarla a normas que velen por la salud del planeta. Un tratado que no incluya a los grandes contaminadores es ineficaz. Bienvenidos a la responsabilidad climática.

La cumbre de Pittsburgh es esperanzadora y lo será aún más si la voluminosa Declaración no se queda escrita. Es necesario pasar de las palabras a los hechos. Esa es la forma de verificar que se pasó la página.

gustavo_tobon@yahoo.com

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