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El año del cómo

Gustavo Valdivieso
POR:
Gustavo Valdivieso
octubre 29 de 2013
2013-10-29 12:46 a.m.

Otra vez estamos discutiendo quién debe ser el presidente –o la presidenta– de la República. Cada vez veremos más encuestas que afinan percepciones, pero tienen el efecto negativo de ir volviendo candidatos ‘inviables’ a quienes no estén cerca de la punta.

Todo eso es exactamente lo que no necesitamos en una elección presidencial, una elección sobre figuras y personalidades.

Hay dos preguntas más importantes que quién debería ser presidente: 1. ¿Qué debe hacer el presidente –o la presidenta– y ¿cómo debe actuar el Gobierno actual. Y de las dos, la más importante es la segunda.

Una y otra vez hemos visto cómo gobiernos elegidos democráticamente persiguen a sus opositores (Venezuela), silencian a la prensa (Ecuador), espían a gran escala a sus propios ciudadanos (Estados Unidos) o simplemente reprimen a los mismos que tienen derecho a elegirlos. El mundo está lleno de ‘democracias iliberales’, como escribió Zakaria hace años, porque creímos que democracia era votar por alguien.

La pregunta de qué debe hacer el presidente (las prioridades del Gobierno) creímos haberla resuelto hace años con el voto programático.

Pero si escribimos ‘lucharemos por un mejor acceso a educación’ en un programa, podemos decir que lo cumplimos autorizando más universidades de garaje, facilitando acceso a crédito a los estudiantes, otorgando becas a los mejores, entregando libros, abriendo más sedes de universidades públicas o subsidiando las matrículas.

Si somos votantes, no nos da lo mismo cuál de estas sea la forma. Podemos tratar de combatir la contaminación con más inversión en plantas de tratamiento o con impuestos a quien contamine, y lo que escojamos no es indiferente.

Muchas de las cosas que no funcionan están así, porque los procedimientos que utilizamos son más o menos los mismos a pesar de los cambios de gobierno. ¿Por qué se demoran en arrancar muchas políticas? Porque pueden pasar años entre el momento en que son aprobadas y en el que se aprueban decretos necesarios para su ejecución (pasó recientemente en recursos hídricos).

¿Por qué, cuando por fin tenemos el decreto –o a la ley– tratamos de cambiarla al poco tiempo? Porque surgen elementos ‘imprevistos’ en la implementación. Como que los centros para menores delincuentes no tienen capacidad para manejar a menores realmente delincuentes, faltó más discusión.

Cómo se gobierna es aún más importante que quien gobierna.

E incluso hay dos cómos: el cómo que especifica la propuesta crearé empleo joven dando incentivos a las empresas o mediante crédito, tierra a los jóvenes y el cómo que especifica el procedimiento –revisaré lo que hace tan lenta la respuesta a una emergencia, como el caso Gramalote, o lo que impide detectar grandes inconformidades (reforma a la Ley 30, paro agrario)–. ¿Consultaré a más sectores?

El Gobierno lleva algunos años midiendo el respaldo a políticas específicas en todo el país mediante encuestas del DNP, pero aún no sabe por qué unas parecen tener más respaldo que otras (esto último requiere otros métodos, pero es clave entenderlo).

Necesitamos muchas discusiones sobre cómos, porque el mundo en verdad está cambiando hacia algo aún más complejo.

Un mundo más caliente será todavía más violento. Estamos apenas inaugurando acueductos y no sabemos cómo garantizar el agua dentro de poco. Necesitamos gobiernos mucho más efectivos.

Gustavo Valdivieso

Profesor de la Universidad Externado

gustavovaldivieso@yahoo.com

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