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Henry Bradford Sicard
análisis

Camino a la estabilidad macroeconómica

Se espera que el mayor recaudo, mediante la reforma tributaria, se produzca para corregir tanto el déficit fiscal como el de cuenta corriente.

Henry Bradford Sicard
POR:
Henry Bradford Sicard
febrero 19 de 2017
2017-02-19 03:20 p.m.
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El 2016 fue el año de altibajos para Colombia. Pasamos rápidamente de la felicidad a la incertidumbre, sin un intermedio.

Nos encontramos con escenarios tales como la firma de un acuerdo de paz, luego de un conflicto que nos afectó como país por más de 50 años, la incertidumbre del ‘No’ ganador en el plebiscito, el premio nobel para el presidente Juan Manuel Santos, la nueva firma de la paz, y lo cerramos con la necesidad de aprobar una reforma tributaria que no hacía muy felices a todos, pero que, en términos de estabilidad económica, era necesaria.Eso nos llevó a despedir el año con la aprobación de dicha reforma en el Congreso de la República, la cual, sin duda, va a tener repercusiones en el contexto económico del país en este 2017.

Primero, el aumento del IVA a 19 por ciento generará una presión sobre la inflación, la cual se verá reflejada, en mayor medida, en los hogares de ingresos medios y bajos, debido a la condición que tienen este tipo de impuestos, que se calculan con base en el precio de los productos y no en el ingreso de las personas.

Ahora, una vez dicho efecto inflacionario pase, se esperaría que los hogares estén en la capacidad de adaptar su restricción presupuestaria a una canasta de consumo acorde a los nuevos precios de los productos. Esto dependerá de que la recuperación de la economía se dé como espera el Gobierno, es decir, que el PIB se sitúe en niveles superiores a los del 2016 y que las condiciones de empleo e ingresos de los hogares se vean favorecidos por una mayor dinámica en el sector productivo, frente a lo que aún existe mucha incertidumbre.

Segundo, es de gran importancia el efecto que la reforma va a tener sobre la calificación de riesgo por parte de las tres principales calificadoras: Moody’s, Fitch y S&P. Parece existir un consenso entre estas instituciones al afirmar que, aunque la reforma muestra un importante compromiso político para reducir los déficits fiscales del Gobierno, esta no será suficiente para afrontar los retos del país.

Perder la mejor calificación que Colombia ha tenido en la historia no solo sería un retroceso en la confianza inversionista, sino también un mayor gasto por parte del Estado, puesto que al convertirnos en un país menos estable en términos de riesgo, los intereses de la deuda externa aumentarían en aproximadamente 4 billones de pesos.

Para mantener la calificación actual, el déficit fiscal al que hemos llegado debe disminuir, lo cual repercutiría directamente en mayor estabilidad económica y financiera para el país, mediante un mayor monto de recursos disponibles para ser usados en proyectos sociales y de inversión.

Tercero, siempre será necesario que el contexto económico en el que las organizaciones se desenvuelven y en donde se caracterizan por ser actores activos, sea favorable para la creación de nuevas empresas, así como para la continuidad y el progreso de las ya existentes. Es por ello que esta reforma se presentó desde el Gobierno como un motor para fortalecer el ambiente empresarial, pues dentro de la misma, vale la pena resaltar el incentivo que tienen las compañías con la reducción del impuesto de renta hasta llegar al 32 por ciento en el 2019.

Sin embargo, para emprendimientos de algunos sectores, se han generado nuevos costos que afectan su competitividad. Muchas veces, los altos impuestos se tornan en barreras para los emprendedores, a quienes se les hace difícil la entrada a los mercados, dado los altos impuestos y su complejidad. Adicionalmente, hay otro aspecto de la reforma que es importante mencionar y es que también busca simplificar ciertos procesos al eliminar el gravamen a la riqueza y el Cree, dejando solo el impuesto a la renta.

Esperamos, entonces, que la transición que están enfrentando actualmente los hogares hacia la aceptación de un mayor porcentaje del IVA en su presupuesto, se realice sin demasiados traumatismos, y que no sea muy nocivo para el nivel del consumo de las familias.

Igualmente, que el mayor recaudo que se espera mediante esta reforma, en gran medida atacando la evasión, se logre de manera satisfactoria en pro de corregir tanto el déficit fiscal como el de la cuenta corriente, esperando lograr mantener una calificación de riesgo estable. Sabemos que mientras exista un contexto sólido para las empresas, habrá consistencia en el mercado laboral, lo que permite a los ciudadanos tener acceso a recursos para un buen desempeño de sus finanzas personales. De esta manera, cada pieza encajará, permitiéndole a la economía funcionar de forma adecuada.

Henry Bradford Sicard
Rector del Cesa.

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