1 / 7
Contenidos vistos este mes
Disfrute de contenido ilimitado sin costo
¿Ya tiene una cuenta? Ingrese
Ya completó los artículos del mes.
Sabemos que le gusta estar informado Disfrute de acceso ilimitado al contenido, boletines noticiosos y más beneficios sin costo.
¿Ya tiene una cuenta? Ingrese Volver a la portada
Horacio Ayala Vela

El limbo de Panamá

El informe de gestión de la Zona Libre de Colón señala que, de enero a septiembre del 2008, las expo

Horacio Ayala Vela
POR:
Horacio Ayala Vela
marzo 08 de 2011
2011-03-08 11:47 p.m.
http://m.portafolio.co/files/opinion_author_image/uploads/2016/02/24/56cdbebca4157.png

Aún con el optimismo que produce la fiebre de los metales y las demás riquezas no renovables, sorprende el intento de inscribir a Colombia en el club de los países más desarrollados, reunidos bajo la sigla Ocde; quizá los esfuerzos debieran concentrarse primero en salir del escalafón de los más altos niveles de pobreza y desigualdad. No se ha dicho cuáles serían las ventajas de tal adhesión, pero ya se han advertido sus desventajas en los convenios para evitar la doble tributación, celebrados bajo un modelo que cede a otros fiscos el impuesto sobre rentas obtenidas en Colombia. En cualquier forma, para ingresar al club hay que pensar en el cumplimiento de otras obligaciones, tales como las relativas a los paraísos fiscales.
Desde el 2002 nuestra legislación ha intentado regular lo concerniente a estos territorios, e incluso se asegura que desde entonces existe un proyecto de decreto para designarlos, cuyo destino nadie conoce. Tampoco se han revelado las razones de la indecisión, aunque muchos comentarios apuntan a la inclusión en la lista de nuestro vecino del istmo (que curiosa e inexplicablemente todavía figura en nuestro escudo de armas). De ser cierto, lo que se ha formado en la práctica es un limbo –que es lo mismo que un istmo, pero en costeño–.
Por una parte, Panamá es un buen vecino, a pesar de las pequeñas dificultades, comunes entre países fronterizos. Además, se ha convertido en el destino de cuantiosas inversiones, servicios y turistas de nuestro país, haciendo crecer de manera significativa el tráfico aéreo entre las dos naciones. Pero, en contraste, algunas particularidades de la legislación panameña nos afectan: paraísos fiscales; sociedades off-shore, con acciones al portador, sin capital pagado y aún sin la presencia de los socios; centro financiero internacional y amplia zona franca aduanera, son figuras muy atractivas para llamar dinero de cualquier parte y de cualquier negocio, incluyendo mecanismos de evasión y elusión de los contribuyentes colombianos. No son precisamente los esquemas en que pueda apoyarse un vecino que quiere controlar el contrabando y el lavado de dinero.
Tradicionalmente ha sido muy difícil cruzar cifras de comercio exterior con Panamá, aunque en apariencia sólo representan el 1 por ciento de nuestras exportaciones y el 0,5 por ciento de las importaciones. Por ejemplo, según las cifras de Analdex, las importaciones desde Colombia ascendieron a 156 millones de dólares en el 2008; sin embargo, el informe de gestión de la Zona Libre de Colón señala que, de enero a septiembre de ese año, las exportaciones a Colombia sumaron 986,4 millones. Dice el mismo informe que Colombia perdió con Venezuela el primer lugar que tuvo hasta el 2007, debido a ciertas restricciones que impuso nuestro país. Se refiere sin duda a las limitaciones de puertos para la entrada de ciertas mercancías provenientes de Panamá, forzadas por el voluminoso contrabando de productos fabricados en el Oriente, principal proveedor de la Zona Libre (entre Taiwán, China y Hong Kong surten más del 57 por ciento).
Hasta ahora el Gobierno Santos no se ha pronunciado sobre el tema, que influye en el desangre tributario. Esperemos que lo haga, o que al menos proponga la derogatoria de la norma que exime de la declaración de renta las inversiones provenientes de los paraísos fiscales, que cuentan entre las diez primeras.

Nuestros columnistas

día a día
Lunes
martes
Miércoles
jueves
viernes
sábado