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Iván Duque Márquez

Distorsión internacional

Los hechos demuestran que gracias a la política exterior entre el 2002 y el 2010, Colombia se integr

Iván Duque Márquez
POR:
Iván Duque Márquez
marzo 24 de 2011
2011-03-24 03:27 a.m.
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Harry Gordon Frankfurt es uno de los más sobresalientes filósofos de la ética en EE. UU. Con su obra On Bullshit ( Sobre la boñiga), publicada en el 2005, alcanzó un lugar privilegiado en la lista de Bestsellers del New York Times. En escasas 67 páginas, este profesor emérito de la Universidad de Princeton, evalúa las razones éticas por las cuales muchos seres humanos caen en la tergiversación voluntaria de la realidad.

Según Frankfurt, el mentiroso conoce la verdad y crea una falsa recreación de los acontecimientos en beneficio de sus intereses, pero guardando plena conciencia de todos los aspectos que ha distorsionado. Por su parte, los habladores o charlatanes muchas veces terminan construyendo falsos testimonios con la intensión de persuadir a su audiencia sin un conocimiento preciso de la verdad. Lo grave es que en este último grupo suelen caer personas cuyas opiniones tienen efectos en la ciudadanía, y por cuenta de la peligrosa combinación de protagonismo e ignorancia, crean una mentira basada en su errado convencimiento.

Como consecuencia de los debates ocasionados por On Bullshit, Frankfurt publicó un año después otro libro titulado On Truth (Sobre la verdad), en el que expone las razones morales por las cuales todas las personas deben ser rigurosas al emitir juicios, lo cual implica tratar de ser al máximo apegados a los hechos y la evidencia.

Dicho todo lo anterior, una forma de analizar los fundamentos teóricos plasmados en estas dos controversiales publicaciones se podría dar al evaluar el debate que ha tenido lugar sobre la política exterior del Gobierno Uribe. Para algunos columnistas, entre el 2002 y el 2010 Colombia fue aislada por la comunidad internacional y sometida al dedo inquisidor de los países de la región.

Si estas afirmaciones se confrontan rigurosamente con la verdad, el resultado sólo puede conducir a constituir distorsiones deliberadas. Sin duda no se puede hablar de aislamiento por la comunidad internacional de un gobierno que triplica las exportaciones y negocia tratados de libre comercio con Centroamérica, Chile, Canadá, Suiza, la UE, Mercosur, EE. UU, entre otros; revive la reincorporación a Apec, inicia aproximaciones con la Oecd, logra por primera vez la elección y reelección de un colombiano en la presidencia del BID e incorpora al país dentro de la agenda de integración mesoamericana, también conocida originalmente como el Plan Puebla-Panamá.

En cuanto a la relación con los países latinoamericanos, la distorsión es peor. La pasada administración expuso a aquellas naciones que brindaron apoyo activo o pasivo a los grupos terroristas colombianos, de conformidad con la Resolución 1373 del 2001, emitida por el Consejo de Seguridad de la ONU. Su actitud fue acorde a la defensa de la vida, honra y bienes de los ciudadanos, como dicta la Constitución, y orientada a velar por la dignidad del pueblo colombiano. La lista podría extenderse, pero al menos estos hechos son suficientes para exponer realidades incontrovertibles. 

La verdad está basada en los hechos y estos demuestran que, gracias a la política exterior, entre el 2002 y el 2010 Colombia se integró exitosamente a los bloques regionales y globales, triplicó la inversión extranjera y le quitó al terrorismo la facilidad para encontrar refugio por fuera de nuestras fronteras. Con estas evidencias, como diría Antonio Machado, “La verdad es lo que es, y sigue siendo verdad, aunque se piense al revés”.

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