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Lo que se tolera, se promueve

Ha ocurrido otras veces que a las instituciones del Estado únicamente se les hacen reparaciones loca

Jaime Lopera
POR:
Jaime Lopera
febrero 14 de 2011
2011-02-14 12:58 a.m.

Casi de una manera imperceptible, los efectos de la globalización mundial han llegado a todos los rincones del Estado. Se ha hablado mucho de ello: su influencia se deja sentir en materia económica, tecnológica, ambiental, y especialmente en las comunicaciones y en el avance de las redes sociales, que pueden modificar hasta las bases de un gobierno o de una reputación.
En Colombia, este fenómeno mundial ha pasado de largo por el territorio de la administración pública. Como dice Gabriel Saldarriaga Cálad, la burocracia parece un dinosaurio casi en extinción, porque no se ha sabido adaptar a las actuales condiciones que la rodean. Por ejemplo, ¿cómo calza la actual carrera administrativa con los nuevos requerimientos laborales que exigen más resultados que estabilidad?
Se están haciendo esfuerzos sinceros para corregir algunas cosas: entre otras, el tema de las Corporaciones Autónomas Regionales, que se mantuvieron como unas repúblicas independientes por mucho tiempo. Cabe esperar que las expectativas que se tenían sobre su funcionamiento hoy sean otras, ya que deben responder a situaciones nuevas que antes existían en un grado diferente. Pero estimo que el esfuerzo debe ir más allá.
Aclaro: ha ocurrido otras veces que a las instituciones del Estado únicamente se les hacen reparaciones locativas con las que sólo se remedian problemas sintomáticos y puntuales. De igual forma, como a veces se construye una nueva casa (v.g., la Comisión Nacional de Televisión), pero al poco tiempo se la percibe inadecuada y hay que desocuparla. El trasteo de una casa fiscal tradicional al sistema acusatorio norteamericano, supuso un deseado cambio hacia la eficacia y la prontitud judiciales; pero el atajo descubierto ha sido un gran problema de adaptación cultural, que tiene a esa nueva vivienda en bajas condiciones de habitabilidad, con miles de conflictos entre sus moradores y sus vecinos.
El asunto no sería grave si nos hubiésemos puesto de acuerdo en lo fundamental, como decía Álvaro Gómez. No sugiero que sea indispensable construir otro gran edificio de la administración pública para mejorar las herramientas de ejecución del Estado: es imposible. Sólo es necesario definir lo que es prioritario para estos tiempos, y concentrarse en ello. La respuesta puede estar en Pareto: si este Gobierno tiene el arrojo de convocarse para identificar el 20 por ciento de los desajustes de la administración pública (en educación, salud, seguridad, infraestructura), es muy probable que no sea necesario gastar energías valiosas en tocar el 80 por ciento restante que, a mi juicio, cambiaría casi sin dolor.
El general Naranjo lo dijo recién, cuando señaló que las cosas ya no son como antes: están manoseando a la autoridad. Dicho en mis palabras, él se acaba de dar cuenta de que el mejor aforismo sobre el comportamiento educativo y ciudadano que existe desde los tiempos de Emerson es este: what you permit, you promote. Con los hijos, esta frase es rotunda y concluyente; con la corrupción, también.

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