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Un ejemplo de prosperidad compartida

Jens Mesa
POR:
Jens Mesa
marzo 16 de 2012
2012-03-16 03:54 a.m.

En los últimos días el país fue testigo de la entrega de los títulos de propiedad de 2.256 hectáreas a 150 campesinos en la Hacienda El Palmar, ubicada en Sabana de Torres, impulsada por Indupalma, empresa que hace parte del sector palmero.

Sin duda, una muestra sin antecedentes de un nuevo modelo económico que hemos venido gestando en el cultivo de la palma de aceite, equivalente a una nueva reforma agraria impulsada por empresarios del sector privado que busca generar riqueza, equidad y construir capital social en zonas de nuestro país que han sido azotadas por la violencia.

Durante los últimos años, los palmicultores colombianos le han apostado al modelo de alianzas productivas y sociales a través del cual se brinda acompañamiento y garantías al agricultor o pequeño productor que quiere convertirse en empresario.

Actualmente, se desarrollan a nivel nacional más de 110 proyectos de alianzas productivas dentro del cultivo de palma de aceite que benefician a por lo menos 6 mil familias en zonas rurales.

Es un modelo en el que ganan todos.

Los campesinos deben trabajar unidos, comprometidos con el establecimiento de asociaciones que fortalezcan los núcleos palmeros, y los empresarios, por su parte, garantizan la compra del fruto.

La entrega de títulos a campesinos en el proyecto de Indupalma, en Sabana de Torres, da cuenta de la nueva clase empresarial que se está gestando desde el sector palmero: que crece bajo estrictos estándares internacionales, valorando el trabajo rural y que se preocupa por generar inclusión y sostenibilidad. Un ejemplo de cómo construir un país mejor.

A estos 150 campesinos que recibieron los títulos, y a los miles que hacen parte de las alianzas productivas del sector palmero, no se les está regalando nada. La propiedad que recibieron y el apoyo de los empresarios palmeros, lo han conseguido a través de su esfuerzo, dedicación y trabajo.

Hoy, ellos también son empresarios del sector, porque le apostaron a la riqueza del fruto de la palma, a creer en este sector que por 50 años ha llevado desarrollo y progreso a las zonas donde está presente.

La invitación desde el sector palmero es que este modelo de negocios inclusivos se replique en la economía nacional y haga posible que los campesinos, antes jornaleros, sean propietarios; que la prosperidad sea compartida y las regiones agrícolas se desarrollen gracias al aumento de la actividad, a la generación de propiedad y empleo sostenible.

De la mano de los empresarios, de los campesinos y las comunidades, la palma seguirá fortaleciéndose como la semilla de energía y progreso para Colombia.

Un testimonio de prosperidad compartido desde el cultivo de la palma de aceite. Un gran motor de generación de empleo digno y bien remunerado para el campo colombiano.

Jens Mesa

Presidente Ejecutivo de Fedepalma

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