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Jorge Hernández

¿Es su empresa inteligente frente al riesgo?

Jorge Hernández
POR:
Jorge Hernández
enero 03 de 2014
2014-01-03 01:17 a.m.
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Las organizaciones enfrentan presiones de sus accionistas y los grupos de interés con que interactúan porque frecuentemente no se obtienen los resultados esperados.

Estas fallan en la ejecución de estrategias bien concebidas sin que se tenga clara la causa. Lo anterior, está llevando a un cambio en la actitud frente a la administración de riesgos.

Los ejecutivos, al tomar decisiones están administrando un riesgo: entrar o salir de un mercado, introducir o eliminar un producto, contratar o promover un empleado, son formas de gestionar riesgos como crecimiento, rentabilidad, calidad y talento.

Sin embargo, no siempre se tiene la claridad de la interrelación de las decisiones tomadas con los riesgos que se gestionan y el impacto de estos en el logro de las metas.

Existe la tendencia a asociar la administración de riesgos con efectos negativos como siniestros, multas o desastres.

Para que las empresas sean inteligentes frente al riesgo, se requieren algunas características básicas. La principal es tener un enfoque proactivo en la administración del riesgo que esté focalizado en la preservación y generación de valor.

Toda organización despliega su estrategia en objetivos que se definen y asocian con indicadores que permiten realizar un seguimiento de cumplimiento. Para cada objetivo debemos preguntarnos ¿qué puede salir mal?

La respuesta: los riesgos, aquello que afecta positiva o negativamente el logro de metas.

Los riesgos pueden diferenciarse entre aquellos que afectan el gobierno corporativo, los estratégicos, que afectan el cumplimiento de las metas, los operacionales, que perjudican la eficacia de las operaciones, los de reporte, que afectan la confiabilidad de los reportes utilizados en la toma de decisiones y los de cumplimiento, relacionados con las leyes.

La mayoría de las organizaciones identifican riesgos relacionados con la estrategia y las operaciones, pero pocas dan importancia a los de gobierno, reporte o cumplimiento. Por ello, es frecuente ver en los medios entidades involucradas con escándalos financieros, contables o de corrupción.

Otra característica es la capacidad para diferenciar entre la preservación y la creación de valor mediante la administración de riesgos.

El primer paso es entender cómo se genera valor en las empresas. Un modelo sugiere que esto se logra mediante el incremento de los ingresos, el mejoramiento del margen operacional, el uso eficiente de los activos y el manejo de las expectativas de los accionistas y demás grupos de interés.

La administración de riesgos tradicional considera la preservación de valor al mitigar efectos negativos, la inteligencia frente al riesgo considera los efectos positivos, al identificar los riesgos que facilitan el cumplimiento de las metas: el desarrollo de productos, nuevos modelos de precios, canales de distribución, nuevos mercados o actividades de fusiones y adquisiciones.

El camino para que una firma sea inteligente frente al riesgo no es fácil. Recorrerlo implica desarrollar, entre otras, las características anteriores y hacerlas parte del ADN de la empresa. Solo así la administración del riesgo agregará valor y ayudará al cumplimiento de la estrategia.

Jorge Hernández

Consultoría en Riesgos, Deloitte

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