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Juan Manuel Ramirez M.
columnista

El triunfo de Macron

El triunfo cae como oxígeno a la Unión Europea. El nuevo mandatario de Francia busca impulsar una más social y protectora.

Juan Manuel Ramirez M.
POR:
Juan Manuel Ramirez M.
mayo 08 de 2017
2017-05-08 08:29 p.m.
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El pasado domingo, Francia eligió –con más del 65 por ciento de los votos– a quien será su nuevo presidente por los próximos cinco años, en remplazo de François Hollande. Se trata de Emmanuel Macron, líder del movimiento ¡En Marcha! Una mirada detenida a este triunfo del exministro de Hacienda francés y el hombre más joven (39 años) en llegar a esa posición desde Napoleón, permite encontrar varias lecturas para la situación política actual del mundo. Una de estas tiene que ver con el hecho de que, por primera vez en 60 años, los partidos tradicionales no pasan a segunda vuelta. Todo un cambio en la percepción de los electores.

Como ha sucedido recientemente en otros países, el perfil de Macron es eminentemente de formación en el sector privado. De hecho, ‘el cohete’ –como lo denominan algunos analistas– es un banquero que llegó hace tres años al sector público con una carrera que ha avanzado a ritmos astronómicos. Recordemos a Donald Trump, en Estados Unidos; Mauricio Macri, en Argentina; Vicente Fox, en México; Sebastián Piñera, en Chile, y a Ricardo Martinelli, en Panamá. Todos casos actuales, o dados en los últimos años, y que han sido cuestionados por su inexperiencia en el sector público y los costos de aprender a gobernar en poco tiempo.

Sin embargo, el triunfo de Macron cae como oxígeno a la Unión Europea. A diferencia de su contrincante de la denominada ultraderecha, Marine Le Pen, el nuevo mandatario de Francia propone impulsar una Unión Europea más social y protectora. En su propuesta de Gobierno incluye la supresión de 120.000 empleos de funcionarios públicos para reducir los gastos del Estado, y la exoneración del impuesto de vivienda a 80 por ciento de los franceses. Y aunque Macron ha anunciado alrededor de 10.000 millones de euros en reducción de gastos en los subsidios de desempleo, lo cierto es que ampliará el acceso para quienes renuncien a su trabajo y no solo sean despedidos (como funciona actualmente). En la lista de promesas, también está una reducción en la factura fiscal de las empresas privadas y un plan de inversión de 50.000 millones de euros para desarrollar energías renovables y la formación de desempleados.

Paradójicamente, el candidato siempre fue considerado como una alternativa de centro derecha, o con posturas moderadas frente a su principal contrincante. En pocas palabras, las elecciones transcurrieron sin ningún espacio para la izquierda, que tradicionalmente gozaba de popularidad entre los electores; una tendencia que no es ajena a otros países en los cuales las contiendas presidenciales contemplan solo propuestas de gobierno de derecha. Lo anterior no desconoce el 19,6 por ciento que registró en primera vuelta el ultraizquierdista Jean-Luc Mélenchon, y que fue determinante para el nuevo presidente.

Sin duda, el triunfo de Macron es el comienzo de una historia que equilibra las cargas en una Unión Europea amenazada por la tendencia nacionalista de algunos sectores, que, como en el Reino Unido con el brexit, hablan de deconstruir lo logrado durante tantos años para trabajar y convivir como un solo bloque.

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