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Opinión

Publirreportaje

Guerra Comercial, nuevo reto para Colombia

La polarización que vive nuestro país no puede tomar la estrategia de internacionalización de nuestros empresarios como bandera electoral.

Acero colombiano

.

Archivo particular.

POR:
Portafolio
abril 20 de 2018 - 11:00 p.m.
2018-04-20

Empresarios colombianos observan con mucha precaución el inicio de una nueva guerra comercial, en la que autoridades de algunos países establecen barreras al libre comercio, causando una inmediata respuesta restrictiva de otras naciones, situación que puede generar una nueva tendencia al proteccionismo, sin duda en contravía de los beneficios propuestos por la inserción de nuestra economía en los mercados internacionales.

(Lea: Trump pone fin a su breve coqueteo con el TPP)

La noticia reciente de los Estados Unidos de establecer un arancel del 25 % sobre las importaciones de acero y del 10 % para el aluminio ha generado una reacción – hasta ahora solamente verbal – de países como China, Brasil y México, entre otros, hecho que despierta preocupación no solo para los actores económicos del sector sino, por supuesto, a todos los empresarios exportadores en Colombia.

(Lea: Recuperación económica mundial es real, pero frágil)

Los argumentos para iniciar una Guerra Comercial son siempre populares al interior de un país, pues el alza de aranceles para reducir las importaciones y fomentar la compra de bienes nacionales puede en principio favorecer variables como el empleo, la producción interna, el crecimiento económico y la seguridad nacional. Sin embargo, una medida proteccionista como la relacionada con los aranceles propuestos por Estados Unidos tendría un efecto devastador en los consumidores norteamericanos tanto en precios como en cantidades consumidas de productos que van desde una cerveza hasta un automóvil, ya que serían los mismos consumidores estadounidenses quienes finalmente terminarían asumiendo el costo del proteccionismo a los oferentes del acero y el aluminio.

La respuesta colombiana, como ha sido tradición, además de prudente debe ser estratégica, razón por la cual es necesario considerar las siguientes recomendaciones:

1. Blindar la estrategia del debate electoral colombiano.

La polarización que vive nuestro país no puede tomar la estrategia de internacionalización de nuestros empresarios como bandera electoral; por el contrario, el esfuerzo que se viene realizando desde hace varias décadas para insertar a nuestra economía en el mercado global con la creación de ventajas competitivas, generación de economías de escala, consolidación de apuestas productivas tanto nacionales como regionales, formación de talento humano de alto rendimiento, entre otros aspectos, es una apuesta de largo plazo que no se puede poner en riesgo por el debate interno en nuestra contienda electoral. La anunciada visita del Presidente Trump a nuestro país es precisamente la oportunidad para profundizar nuestra relación comercial, la cual debemos aprovechar aun cuando el ambiente en Estados Unidos está permeado por sus elecciones legislativas en noviembre, pues así podríamos lograr seguramente – al igual que México y Canadá – que a nuestros exportadores no se les aplique restricción comercial alguna para avanzar con los compromisos establecidos en el TLC.

2. Evitar la provocación de un contraataque.


La “acción – reacción “más tentadora de un país ante un ataque comercial es responder con barreras comerciales proporcionales al daño generado por el otro, razón por la cual inmediatamente a la noticia de nuevos aranceles en Estados Unidos, los analistas económicos han puesto sobre la mesa la posibilidad de que China reduzca los pedidos a Boeing o afecte la industria de los semiconductores, mientras que la Unión Europea respondería con ataques de restricción de importaciones de productos que van desde el whisky hasta los jeans o motocicletas estadounidenses. Sin embargo, estas represalias que se tomarían argumentando una “legítima defensa” generarían un mal mayor para todas las partes involucradas, que se reflejaría en un incremento en los costos de producción, los cuales se trasladan normalmente al precio final a los consumidores, un desincentivo a la innovación y una baja en los índices de productividad, proceso que finalmente llevaría a una desaceleración e incluso alarmas de recesión de las economías involucradas.

3. Fortalecer una pedagogía del comercio internacional.

Las debilidades y vulnerabilidades de las economías afloran durante las guerras comerciales, escenario en que aumenta la incertidumbre y se evidencia el desconocimiento de los principios básicos del comercio internacional por parte de los actores económicos, dando lugar a propuestas simplistas y populistas de corto plazo.

Requisito sine qua non para sobrellevar una eventual guerra comercial en la actualidad es el apoyo ciudadano y de cada uno de los grupos de interés. Por tanto, sea esta la oportunidad para desarrollar una pedagogía en donde se demuestre claramente que gracias a un comercio internacional más libre podemos ganar todos, obteniendo los recursos necesarios para avanzar en el bienestar de la población y fortaleciendo el que sin duda es uno de los mayores aceleradores del motor económico colombiano.


Alejandro Cheyne, decano de la Escuela de Administración de la Universidad del Rosario

Especial para Portafolio.co