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León Teicher
Columnista

Monopolios

El Superintendente de Industria y Comercio parece estar mirando en la dirección equivocada.

León Teicher
POR:
León Teicher
febrero 27 de 2018
2018-02-27 08:45 p.m.
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El Superintendente de Industria y Comercio parece estar mirando en la dirección equivocada. No ha identificado los monopolios más visibles que es urgente eliminar en el país:

* El monopolio de la izquierda sobre el propósito del bien común. Según quienes odian el sistema de mercado y la libertad de empresa, ellos son los únicos que piensan en el bienestar del pueblo. Los demás son voraces egoístas que solo quieren llenar sus propios bolsillos.

* El monopolio de la derecha sobre el orden y la seguridad. Monopolio que le ha sido otorgado gratuitamente por la izquierda que, equivocadamente, como dice Mauricio García Villegas, desprecia el orden y la disciplina, ignorando que el pueblo sufre más por el desorden y la inseguridad que por la inequidad misma.

* El monopolio que muchos autodenominados ‘ambientalistas’ dicen poseer del conocimiento y la verdad en temas ambientales y que los lleva a satanizar las actividades económicas o urbanísticas que no les gustan y a crear verdaderas iglesias del medioambiente. Con Papa y todo.

* El monopolio de gran cantidad de amantes de la paz sobre la compasión y la sana convivencia, para quienes todo el que tenga una opinión diferente es un enemigo de la paz y un ignorante sin corazón.

* El monopolio de ciertos extremistas religiosos sobre la moralidad, los derechos de la mujer, las preferencias sexuales y la definición de lo que realmente constituye una familia sana.

* El monopolio que tienen (casi) todos los tuiteros y blogueros sobre la verdad, la honestidad y la integridad, según los cuales todos aquellos que detestan o con quienes no están de acuerdo son corruptos, explotadores y criminales. Empezando por Álvaro Uribe y Juan Manuel Santos, por supuesto.

* El monopolio que tantos periodistas han conseguido, en nombre de la libertad de expresión y de la obligación de informar, sobre el derecho al buen nombre y a la reputación de la gente y que, hasta para hacer humor, pisotean sin respeto.

* El monopolio de esos periodistas de la capacidad de juzgar inmediata e implacablemente a quienes les desagrada o los contradice, y de condenarlos a la vergüenza pública.

* El monopolio de la decencia que se otorgan a sí mismos ciertos políticos que antes violaron flagrantemente las leyes o que estuvieron bien cerquita de quienes lo hicieron.

* El monopolio que tienen algunos magistrados de nuestras altas cortes de juzgar a los demás y no ser juzgados por nadie. Que incluye saberse todas las formas de dilatar y enredar cualquier investigación en su contra, o en contra de quien les pague suficiente dinero, hasta que prescriba.

*El monopolio que tienen muchas ONG internacionales de la integridad y el cumplimiento de estándares de derechos humanos, como lo muestran las noticias de abusos o comercio sexual sobre Oxfam y la Cruz Roja Internacional.

Y tantos otros monopolios que se pasean por nuestra realidad sin que nadie se pellizque y los ponga en orden. Parece la Súper estar muy distraída imaginando carteles que puedan ser más noticiosos.

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