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Lorenzo Dávila

Errores de modelo

Cualquier contracción en el comercio mundial, como la que se está dando, anticipa una recesión global.

Lorenzo Dávila
POR:
Lorenzo Dávila
diciembre 11 de 2012
2012-12-11 02:40 a.m.
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En noviembre de 2011, el FMI publicó un estudio titulado ‘Expansionary Austerity: New International Evidence’, en el decía que todos aquellos ajustes fiscales encaminados a reducir el déficit presupuestario tienen fuertes impactos contractivos en las economías que los implementan, impacto que cifró en 0,5% de caída del PIB por cada 1% de reducción del déficit.

El problema es que, en esa ocasión, el FMI acertó en la dirección, pero no en el cálculo del multiplicador fiscal, pues la caída real en el PIB en las economías que lo han implementado ha oscilado entre 0,9% y 2% por cada 1% de reducción del PIB, hasta cuatro veces más, porque se olvidaron del principio de la demanda efectiva, que esta asociada a la de las rentas más bajas.

Así, un estudio reciente de Amir Sufi, profesor de Finanzas en la Universidad de Chicago, recoge para EE. UU. la distribución del dolor económico de la crisis actual según sus niveles de renta, llegando a la conclusión de que para los hogares más pobres y las clases medias, la actual crisis económica sistémica borra 20 años de acumulación de patrimonio neto, mientras que el descenso para los más ricos es apenas marginal.

Olvidar la demanda efectiva no ha hecho más que trasladar la crisis de deuda privada hacia una crisis de deuda soberana –el desendeudamiento privado se traslada a endeudamiento público–. Si nos atenemos al patrón de desendeudamiento que se produjo en la Gran Depresión, este nos puede llevar hasta más allá del 2025.

En el caso de España, el Gobierno mantiene que al estar corrigiéndose la prima de riesgo, la solicitud del rescate a los elementos de estabilidad europeos establecidos al efecto no es urgente. De nuevo, se acierta en la causalidad, pero no en la dirección de la misma: la prima de riesgo se corrige en la medida en que el mercado está descontando la solicitud del rescate, lo que lleva a no vender deuda española o a comprarla, porque una vez solicitado el rescate, la intervención en los mercados secundarios de deuda por parte del BCE incrementaría su precio aportando beneficios. No solicitarla es un error y seguir trasladando mensajes en la dirección contraria puede acabar generando una reversión del mercado que dispare la prima y nos obligue a solicitar el rescate en peores condiciones.

Al no contar con más laboratorio de ensayo que la propia historia, los economistas debemos ser prudentes a la hora de evaluar las políticas económicas a seguir, máxime cuando el último informe que publica el Netherlands Bureau for Economic Policy Analysis nos alerta que este, en su tasa de variación interanual, está en un punto de inflexión negativo. Si tenemos en cuenta la relación histórica entre el comercio transfronterizo y la actividad económica global, cualquier contracción en el comercio mundial, como la que se está produciendo, anticipa una recesión global. Y esto, sin contar con el abismo fiscal de Estados Unidos.

LORENZO DÁVILA

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