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Lorenzo Dávila

España en la encrucijada

Lorenzo Dávila
POR:
Lorenzo Dávila
marzo 23 de 2012
2012-03-23 10:40 p.m.
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Los síntomas de recesión económica que estamos sufriendo en Europa, tanto en la zona euro como en el Reino Unido, debido principalmente a los fuertes ajustes fiscales, que han llevado a que incluso la locomotora alemana se frene, con una caída del -0,2% durante el último trimestre de 2011, donde destaca la caída negativa del sector exterior del -0,3% por el descenso que han experimentado sus exportaciones, en la medida en que sus economías clientes vienen sufriendo dichos ajustes y los países emergentes están empezando a mostrar una desaceleración excesivamente brusca en economías como Brasil o la India, mostrando que no van a poder compensar la caída de las economías de la OCDE durante 2012.

Incluso EE.UU, donde la falta de acuerdo entre demócratas y republicanos antes del pasado 13 de enero ha prolongado durante 2012 las dos grandes exenciones fiscales, se enfrentan a una desaceleración de un PIB que crece principalmente por variación de existencias, con una tasa de paro ficticia (en la medida en que no recoge a todos aquellos que trabajan a tiempo parcial queriendo trabajar más horas) que no termina de corregirse, y con la amenaza latente del ajuste fiscal de 2013 que puede suponer un impacto negativo de -3% del PIB.

Tan sólo Rusia (dentro de los grandes) experimenta una aceleración de su momentum económico movido por el incremento de precios de las materias primas, lo que está empezando a llevar al resto de países de la OCDE en lo que se denomina biflación, esto es presiones inflacionistas en las materias primas y estancamiento de precios, o incluso deflación, en el resto.

En medio de este panorama complejo para 2012, el Gobierno en España presenta un cuadro macroeconómico calcado del presentado por el FMI, donde se asume la recesión como un hecho, aunque afortunadamente, frena el ritmo de ajuste del déficit público impuesto por la ortodoxia dominante para este año, si bien hay factores que hacen prácticamente imposible poder cumplir el 5,3% que finalmente le ha impuesto la Unión Europea.

El primero de ellos tiene que ver con la reforma del mercado laboral recientemente aprobada, donde las facilidades planteadas, a parte de acelerar el proceso de despidos (ya en febrero un 5% de los despidos se adecuaban a las nuevas condiciones planteadas), supone una caída de cerca del 30% de los costes laborales unitarios (en la medida en que en el numerador se contemplan las indemnizaciones por despido), lo que puede tener un efecto perverso sobre el consumo de bienes duraderos en un contexto de caída del consumo de las familias.

Esto es así porque aunque una familia no vea afectados sus ingresos corrientes, el hecho de saber que no cuentan con una cantidad suficiente para hacer frente a deudas en el caso de perdida de empleo lleva a no asumirlas, y si no se dan cuenta, ya lo harán los bancos y las financieras que es lo primero que han visto.

Por supuesto que es positivo en términos de competitividad que se produzca una caída de los costes laborales unitarios, pero porque se incremente el denominador de la ecuación, esto es la productividad.

Pensar que por una caída de las indemnizaciones por despido se va a incentivar la inversión es no conocer que esta se basa principalmente en expectativas.

Lorenzo Dávila

Jefe del Departamento de Investigación del Instituto de Estudios Bursátiles de Madrid

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