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Lucas Echeverri Robledo

¿Dónde encontraremos a un líder así?

Lucas Echeverri Robledo
POR:
Lucas Echeverri Robledo
enero 09 de 2014
2014-01-09 12:37 a.m.
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Hace más de un mes que se murió Mandela, una leyenda viviente, un ejemplo de porqué, cómo y para qué es que alguien decide ser político. Todo un Señor a pesar de los ultrajes, vejámenes y torturas a las que fue sometido.

De su Gobierno lo que más sorprende, es que una vez en el poder no se corrompió, no se quiso perpetuar, ni lo usó en beneficio propio, tampoco como herramienta de venganza. En resumen, gobernó para el pueblo que lo eligió con un amor fuera de lo común, logrando una profunda reconciliación de una sociedad resquebrajada y una continuidad en las políticas económicas que trajeron un crecimiento, que en ese momento le permitió profundizar la democracia.

Por el contrario, en nuestro país pareciera que estos sentimientos son extraños para nuestros políticos, gobernantes y funcionarios, que gobiernan generalmente para intereses particulares.

Y para los jefes guerrilleros en La Habana este sí que es un sentimiento extraño. Qué bueno fuera que como Mandela, pensaran en el bien general.

Imaginémonos lo diferente que sería Colombia si, por ejemplo, en las campañas presidenciales, donde militan los más privilegiados de nuestra sociedad, educados en las mejores universidades del mundo, se tomaran en serio lo que significa hacer política, dejaran de irrespetarnos y esta vez dieran ejemplo, comenzando por NO comprar votos, algo tan sencillo como eso. Y que no digan que eso no pasa, porque pasa, solo que candidatos y directivos dejan que otros hagan el trabajo sucio optando por no enterarse, como si eso los disculpara.

Qué distinta sería Colombia si los congresistas hicieran política pensando en el bienestar general, dejando de pedir ‘mermelada’ para dejar gobernar.

Qué tal que aunque fuera uno dijera, sí a mí me dieron tales puestos, y renunciara. Lo calificarían de tonto, pero no nos damos cuenta que los tontos somos nosotros, que permitimos que esto pase.

Los gobernantes, desde el Presidente hasta el Concejal del pueblo más pequeño, son solo empleados nuestros, pero damos muestras de ser pésimos patrones ya que permitimos que administren mal el país, no hagan las inversiones necesarias, nos roben descaradamente, arrebatándonos el progreso que es el futuro de nuestros hijos, de Colombia.

Qué diferente sería si un presidente y toda la clase política, decidieran hacer una revolución educativa, con calidad, para que el país pudiera dar un salto al futuro, enseñando igualmente que el Gobierno no es algo etéreo y lejano, sino que somos todos, que depende de nosotros, que cada uno de nosotros cuenta y puede hacer la diferencia.

Que los ciudadanos, desde niños, conociéramos nuestros derechos y sobre todo nuestras obligaciones. A lo mejor en 20 años no habría más corruptos en puestos públicos ni más corruptores en el sector privado.

Ese presidente pasaría a la historia. Pero nadie apuesta a la educación porque no compra votos, es a largo plazo, impopular con los congresistas y tiene la oposición del antidemocrático y mediocre Fecode.

Si queremos mejorar y dar un salto cualitativo en el desarrollo del país, sustentable en el tiempo, generando una sociedad más compasiva e incluyente, definitivamente tenemos que cambiar muchas cosas y una de esas es la forma de hacer política por una más parecida a la de Mandela. Y nuestra obligación es hacerlo pasar, votando bien.

Lucas Echeverri R.

Consultor

lukaseche@gmail.com

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