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Lucas Echeverri Robledo

Futuro de la educación pública

Lucas Echeverri Robledo
POR:
Lucas Echeverri Robledo
febrero 07 de 2014
2014-02-07 12:52 a.m.
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Uno de los temas más complejos, con un gran poder para transformar el futuro de una sociedad y que, por consiguiente, debería estar en el centro de las políticas de Estado y, por supuesto, en la agenda de nuestros dirigentes, es la educación.

Los países alrededor del mundo que han dado saltos significativos, mejorando de forma permanente la calidad de vida de sus ciudadanos, han tenido políticas de Estado encaminadas a mejorar constantemente la educación, lo que a su vez ha disminuido las diferencias sociales entre sus habitantes, logrando sociedades más igualitarias e incluyentes.

Ejemplos recientes del efecto positivo de una buena política de educación son Taiwán, Hong Kong, Singapur y Corea, entre otros, donde la relación educación-salto cualitativo de la calidad de vida en el país ha sido más que clara.

Estos países vienen, desde finales del siglo XX, mejorando rápida y homogéneamente, siendo el eje de este progreso el acceso universal a una excelente educación pública en todos los niveles.

En Colombia, por el contrario, seguimos tratando de tener una educación accesible para todo el mundo, pero sin calidad.

La educación pública, al menos en la primaria y la secundaria, definitivamente no es buena y por los resultados del ultimo informe Pisa queda claro que no solo vamos mal, sino que estamos desmejorando.

En los colegios públicos, donde estudia la gran mayoría de la población, no están impartiendo una buena educación, lo que obliga a los padres a tratar de pagar un colegio privado, en el que sus hijos van a tener una educación mucho mejor, como si vivieran en un país totalmente diferente.

El sistema acentúa las desigualdades.

¿Y qué hace el Estado para mejorar esto? Casi nada.

A los políticos de turno este tema de educar bien a los ciudadanos no les interesa.

Dar la pelea por la educación no los favorece, a nadie realmente le gustan las reformas educativas, y menos si son para exigirles un mejor nivel a todos. Mejores profesores implica luchar contra Fecode, que no va a permitir nunca que sus asociados sean medidos cualitativamente, porque todos, al menos con los que he hablado, son de una mediocridad aterradora, que no pasarían una evaluación sencilla.

Por último, a los políticos, el esfuerzo de pasar una reforma de fondo no les da votos; por el contrario, profesores, sindicatos, estudiantes y padres de familia quedarían descontentos. De hecho, todo el que ha tratado de mejorar o cambiar lo que hay, ha salido quemado.

Sin embargo, el efecto de una buena educación pública no solo mejoraría el nivel educativo del país con su consecuente generación de riqueza, sino que ayudaría a disminuir la brecha de clases en nuestra sociedad.

Colegios públicos impartiendo excelente educación resultaría en padres, incluso adinerados, enviando con gusto a sus hijos a estos establecimientos, lo cual, solo por esto, ayudaría a disminuir las diferencias sociales y la separación existente en nuestra sociedad por dinero.

Colombia necesita urgentemente definir una política de Estado clara a largo plazo, encaminada a mejorar el sistema educativo para que sea competitivo, con un profesorado de primer nivel, al que quieran llegar los mejor preparados del país, cuya remuneración sea la mayor posible, resultando este esfuerzo en una sociedad más incluyente e igualitaria, y así lograr la Colombia del futuro que deberíamos tener.

Lucas Echeverri Robledo

Consultor

lukaseche@gmail.com

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