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Salario mínimo diferencial

Luis Eduardo Arango
POR:
Luis Eduardo Arango
marzo 23 de 2012
2012-03-23 01:23 a.m.

Por cuenta del expresidente César Gaviria se ha vuelto a hablar de un salario mínimo diferencial para Colombia.

Es decir, un salario mínimo que no sea único y que pueda variar por regiones, por sectores productivos o por habilidades de los trabajadores.

Sin duda, la discusión se debe llevar a cabo con el ánimo de mejorar el desempeño del mercado de trabajo y buscar un mayor bienestar para la sociedad; es, además, oportuna de cara a las reformas tributaria y pensional.

El primer efecto sería facilitar la formalización de sectores de baja productividad y eventualmente reducir la tasa de desempleo.

El mercado laboral de Colombia es heterogéneo (diverso).

Por ejemplo, según cifras recientes del Dane, la diferencia en las tasas de desempleo entre ciudades se ha ubicado por encima de trece puntos porcentuales. Disparidades como estas, que son muy persistentes, ameritan políticas diferenciales entre ciudades.

La regla para hacer diferencial el salario mínimo debe ser convincente, transparente y basada en cifras observables según la población.

Las preguntas difíciles de responder son: cuántos salarios mínimos tener, cómo establecer las diferencias y de qué magnitud deben ser.

Personalmente, no creo que se deban tener muchos salarios mínimos, ya que sería costoso administrarlos.

Para empezar, puede haber uno rural y uno urbano y, para cada uno de ellos, un máximo de tres zonas; o sea: seis salarios mínimos en total. En la primera zona se pagaría el salario mínimo completo (100 por ciento), en la segunda el 90 por ciento del mismo y en la tercera, digamos, el 80 por ciento.

En cuanto al criterio para hacerlo diferencial, se podría utilizar la tasa de informalidad, la de desempleo total, o la tasa de desempleo de los jefes de hogar entre 31 y 40 años de edad (que es la menos asociada con el ciclo económico).

En un caso u otro, se puede tomar la diferencia del último año entre el promedio de la variable escogida y la de la ciudad (o zona rural). Si dicha diferencia supera algún umbral definido estadísticamente, la ciudad se incluirá en determinada zona de salario mínimo.

Los criterios también pueden ser las habilidades de los trabajadores, los salarios reales, o el desempleo juvenil.

Según estudios recientes, el salario de mercado (el promedio ponderado de todos los salarios reales, que incluye también el salario mínimo) sí depende de la tasa de desempleo de la ciudad.

Se ha encontrado que en las ciudades donde la tasa de desempleo es más alta, el salario es menor; por tanto, en el caso del salario mínimo, se trataría de introducir una regla de mercado para atenuar su impacto en el tamaño del sector informal de la economía y en la tasa de desempleo.

La introducción de esta política supone que el salario mínimo se determine de manera apropiada, ya que si se hacen aumentos excesivos, de poco sirve la medida.

Finalmente, una política de este tipo debe ser explicada una y otra vez a todos los sectores de la población con la ayuda de la Comisión de Concertación Laboral y Salarial.

Luis Eduardo Arango T.

Analista económico

luis.arangothomas@gmail.com

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