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María Sol Navia V.
columnista

Esto también es corrupción

Hay una señal de alarma muy preocupante y las acciones frente a este mal no son tan fáciles, dados los intereses de los propietarios de los medios.

María Sol Navia V.
POR:
María Sol Navia V.
marzo 01 de 2017
2017-03-01 10:52 p.m.
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En reciente entrevista en El Tiempo, con motivo de recibir el Premio al Mérito Periodístico, Mauricio Gómez hace una serie de reflexiones que por su trascendencia y seriedad merecen destacarse y comentarse. Señala, por ejemplo, que hoy el mayor patrocinador de todos los medios de comunicación es el Estado.

“El monto del gasto estatal en publicidad es desconocido, pero es descomunal”, son sus palabras, anotando que esta publicidad se otorga sin sujetarse al estatuto de contratación, convirtiéndose en un gasto asignado a dedo y discrecionalmente, incluyendo los espectáculos deportivos.

Otro aspecto que destaca es que periodistas que informan y escriben columnas, tienen contratos por millonarias sumas con el Estado y no dan a conocer que tienen esos contratos. Pasan cosas, como por ejemplo, que no presentan las encuestas desfavorables del gobierno, manipulando de esta manera la información que recibe la población; todo esto forma parte de la misma estrategia del manejo de la publicidad.
Hace referencia al punto de los periodistas politizados con el proceso de paz, convirtiéndose en alfiles del ‘Sí o del ‘No’, sin analizar a fondo el acuerdo; situación similar se da en torno a otros grandes asuntos, en los que no se profundiza su estudio, sino que se toman posiciones parcializadas en relación con intereses diferentes al bien del país.

Pero el tema no termina ahí, se extiende a la empresa privada, convirtiendo el panorama en más oscuro aún, donde periodistas reciben dinero para hundir una empresa o un producto, o convertir a personas en prohombres, o para poner canciones en emisoras.

“El periodismo pagado, termina por comprar ideas y silencios”, cito textualmente de su entrevista, para concluir que el periodismo y la literatura no sirven para nada, las denuncias hechas sobre diferentes temas no tienen ninguna repercusión y los corruptos lo saben, por eso siguen su camino delictivo.

Todos estos comentarios, en la entrevista citada, y podría traer muchos más, provenientes de un periodista serio, de un investigador profundo, no pueden menos que servirnos de una nueva alerta. Los medios de información, la prensa, en fin los distintos canales de comunicación y opinión, denominados el cuarto poder, están llamados a desempeñar un importante papel frente a la corrupción, al manejo de los recursos públicos, al ejercicio del poder y del gobierno, a los grandes males que aquejan a un país y a servir a la democracia; si ellos terminan comprados o comprometidos por distintos halagos, se pierde uno de los pilares básicos de esa democracia.

Dada su importancia y el poder que representan, es que las dictaduras y regímenes totalitarios rápidamente proceden a sancionarlos, perseguirlos y cerrarlos, como ha ocurrido en Venezuela, Ecuador y otros países que atraviesan o han atravesado crisis en sus democracias, por eso las distintas maneras de coartar su independencia y libertad de expresión, son síntomas muy negativos de una tendencia hacia el abuso y a evitar el control que ellos ejercen.

Si, además, el sector privado convive con las mismas prácticas, será el establecimiento completo el que avanza hacia el desmoronamiento total. Hay aquí una señal de alarma muy preocupante y las acciones frente a este mal no son tan fáciles, dados los intereses de los propietarios de los medios en favorecer sus propias empresas, con excepciones, desde luego, y en servir de caja de resonancia a las actuaciones e intenciones del gobierno y los distintos órganos del poder, de forma tal que puedan beneficiarse con las decisiones de estos.

María Sol Navia
Exministra de Trabajo
msol.navia@gmail.com

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