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María Sol Navia V.
columnista

Tolerancia con el delito

Ojalá el Fiscal logre ganar la dura batalla que ha emprendido y la sociedad lo acompañe en esa tarea.

María Sol Navia V.
POR:
María Sol Navia V.
octubre 30 de 2017
2017-10-30 08:59 p.m.
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Afrontamos una nueva faceta de la corrupción: la flexibilidad de la conciencia, del respeto a las normas, del concepto de justicia sagrada, la tolerancia con las conductas ilícitas y punibles, dependiendo de su tamaño, valor, causas o algo similar, en fin, la cultura de la ilegalidad. Se ha presentado un proyecto de ley por parte del gobierno, el cual define que para los responsables (campesinos, en palabras del Presidente y el ministro del ramo) de las siembras de cultivos ilícitos, cuando estos no sobrepasen 3,8 hectáreas de coca, o de manera análoga, ciertos topes en marihuana y amapola, se reducen las penas de hasta 12 años de cárcel a entre 1 y 4, convirtiendo este delito en excarcelable.

Independiente de la dura batalla que libra el Fiscal para impedir su aprobación con argumentos válidos, como la posible aplicación de esta norma a las empresas y grandes traficantes, a través de la figura denominada ‘pitufeo’, señalando que es la primera vez en la historia del país que se platea la posibilidad de legalizar cultivos ilícitos; al margen de que esto induzca a muchos campesinos que hoy no están en este negocio ilícito a sembrar por una vez y obtener los beneficios que puedan derivarse de la ley; o del riesgo, que como muchas normas transitorias, en un futuro decidan legisladores o gobierno extender el beneficio; el hecho de que se haya propuesto esta idea, así no fuera aprobada, es de una gravedad inusitada.

Llegar a concebir este proyecto, derivado de los acuerdos con las Farc, como ha sido señalado, para buscar un tratamiento penal de menor impacto sobre la parte más débil de la cadena del narcotráfico, refleja la preocupante actitud que hemos asumido, la distorsión total de los valores, el todo vale, si de lograr una meta se trata, la aplicación de la máxima de que el fin justifica los medios.

Esta tolerancia con conductas delictuosas, nos lleva a seguir bajando por la pendiente de la corrupción, cuando parecía que ya habíamos llegado al fondo. El ejemplo para la juventud no puede ser peor, la falta de autoridad moral para ejercer un liderazgo sienta un precedente funesto en el país, más aún si quienes han tenido la oportunidad de una mayor preparación, consideran que determinadas conductas pueden ser consentidas, bajo ciertas circunstancias. A la luz de este concepto se abre paso la aceptación de otros comportamientos ilegales, cuando existan condiciones de necesidad. Poco a poco, vamos saltando atajos y relajando la conciencia de la Nación.

El delito que más daño ha hecho a nuestra sociedad ha sido el narcotráfico, nos ha conducido a la destrucción de tejido social, ha producido una alteración total de los valores, al haber colocado el dinero como el principal objetivo, la medida del éxito, ha contaminado a las distintas capas sociales, sin distinción ninguna, en el participaron personas que nunca se hubiera pensado iban a caer tan bajo, ha sido el origen de los más horrendos crímenes y de altísimos índices de criminalidad que han llevado al país a situarse en deshonrosos primeros lugares en dichos índices.

Ahora, además de considerar el narcotráfico como delito conexo al delito político, situación que hasta hace muy poco tiempo era considerada imposible de aceptar, se abre esta puerta para que superemos los ya altísimos volúmenes de cultivos sembrados que hoy tenemos.

Ojalá el Fiscal logre ganar la dura batalla que ha emprendido y la sociedad lo acompañe en esa tarea.

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