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Mario Hernández Zambrano
columnista

Mucho más allá de las discusiones locales

Gracias a la tecnología, la transformación de la vida ha sido radical, y seguirá siéndolo a una velocidad que nadie se atreve a pronosticar.

Mario Hernández Zambrano
Opinión
POR:
Mario Hernández Zambrano
mayo 14 de 2017
2017-05-14 05:03 p.m.
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Los politólogos se devanan los sesos para responder, con algún grado de certeza, la pregunta ¿para dónde va la política? Los economistas ortodoxos tampoco tienen una aproximación valedera sobre el rumbo de la economía, y los comunicadores y periodistas tratan de explicar el por qué de la pérdida de valor de los medios tradicionales, no solo en términos financieros, sino en variables subjetivas como la confianza y la credibilidad.

No es fácil explicarlo, pero lo cierto es que gracias a la tecnología, la transformación de la vida ha sido radical, y seguirá siéndolo a una velocidad que nadie se atreve a pronosticar. Y no es solo en las actividades y profesiones que se reseñaron atrás, sino en todas, o en la inmensa mayoría. O si no, pregúntele a su médico sobre cómo se harán los trasplantes de órganos en unos años. Las máquinas diagnosticarán el cáncer con cuatro veces más precisión que la de los humanos, y ya existe un software que puede reconocer mejor los rostros que las personas. Y para completar, se estima que en el 2030 los ordenadores serán más inteligentes que los mortales. Sí, es la llamada inteligencia artificial.

Cada día es más evidente que la riqueza no está en tener máquinas y activos como, tradicionalmente, se ha concebido. Bill Gates, dueño de Microsoft; Jeff Bezos, CEO de Amazon, y Mark Zuckerberg, de Facebook, están entre los cinco hombres más ricos del mundo, con una fortuna que supera los 200.000 millones de dólares, y ellos no poseen máquinas. Entre los 20 primeros más pudientes no hay petroleros ni dueños de empresas automotrices, lo cual era un imposible metafísico decirlo hace 30 o 40 años.
Es la riqueza la que da el conocimiento.

Y lo que nos espera, nadie lo sospecha. Uber no es dueño de un carro, pero ya es la compañía de taxis más grande del mundo. Y Airbnb, sin una sola propiedad, es la más grande del planeta en el manejo de reserva de viviendas y hoteles. En unos contados años, Marte será un sitio normal para hacer turismo, los salones de clase no existirán y los enfermos no tendrán que esperar turno para recibir un transplante de riñón o corazón; esos órganos se fabricarán en tercera dimensión. Ya hay países como Dinamarca que no producirán más billetes en menos de dos años, sin que ello implique que se acabe el dinero, o que haya menos comercio.

Luego de este recorrido, que no tiene nada de fantasioso, sino que será una realidad en muy poco tiempo, y de la cual nadie puede escapar, vine la pregunta obligada: ¿y nosotros qué? ¿En qué está Colombia? ¿La agenda país tiene que ver en algo con esa ruta global? No podemos engañarnos, y no es un asunto de verdad o mentira, sino de realidad.

La sociedad y sus estamentos deben interesarse en el asunto, más allá de las discusiones ideológicas que se han convertido en el pan diario nacional, o de las mañas y malos manejos de los recursos públicos. Y no es tema de un gobierno, sino de todos, comenzando por la dirigencia empresarial y por quienes responden por la educación de las nuevas generaciones.

Mario Hernández Zambrano
Empresario exportador
mariohernandez@mariohernandez.com

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