Mario Hernández Zambrano ¿Será que nos toca aprender mandarín? | Opinión | Portafolio
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Mario Hernández Zambrano
columnista

¿Será que nos toca aprender mandarín?

'La nueva ruta de la seda’ tiene un radio de 60 países, dos tercios de la población del mundo, que representan la tercera parte del PIB global.

Mario Hernández Zambrano
POR:
Mario Hernández Zambrano
agosto 09 de 2017
2017-08-09 08:40 p.m.
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Mientras Estados Unidos ha logrado, en tiempo récord, perder el liderazgo en relaciones internacionales, gracias a las acciones aislacionistas y contradictorias de Donald Trump, y Europa busca, con muchas dificultades, la manera de acomodarse en el nuevo escenario, China, y no muy lejos Rusia, dan señales cada vez más contundentes de comenzar a construir un nuevo orden mundial, aunque no exento de grandes riesgos.

A decir verdad, China arrancó hace rato, y lo que ocurrió el fin de semana pasada, la reunión Xi Jinping y Vladimir Putin, es una señal más: los chinos son el principal cliente del petróleo y gas de Moscú, están construyendo un gasoducto para llevar combustible desde Siberia, y acaban de aprobar una inversión de más de 10.000 millones de dólares para hacer proyectos de insfraestructura en la tierra del vodka.

Y hay muchas otras cosas no económicas que los unen estratégicamente, pero China va lejos, comenzando porque tiene como meta ser la primera economía del mundo en menos de 15 años, y sus intenciones parecen no estar dirigidas a enfrentarse militarmente con otras potencias, cosa que sí está en la agenda del ‘macho man’ ruso, con la obsesión de recuperar el orgullo nacional, perdido después de la caída del comunismo.

Hace cuatro años, el presidente Xi Jinping anunció un faraónico proyecto personal para sus empresas constructoras, con el busca conectar a China con el resto de Asia y Europa con grandes obras como aeropuertos, puertos, carreteras, autovías y líneas de alta velocidad, las cuales se denominan ‘La nueva ruta de la seda’. Ya hace unos meses arrancó el tren más largo del mundo, que une a Madrid con Yiwu (China), operado por un privado, Yiwu Tianmeng, y que pasa por ocho países: España, Francia, Alemania, Polonia, Bielorrusia, Rusia, Kazajistán y China. Este forma parte de un proyecto más amplio, una red de ferrocarriles que contribuya a empujar a Asia.

‘La nueva ruta de la seda’ es distinta de la original, que tocó a España en el siglo XV, pero con la misma filosofía: conectar mejor a China con el mundo. Y ya está claro: tiene una financiación inicial de 40.000 millones de dólares. El Banco Asiático de Infraestructura, será el brazo de apoyo. Una reunión que hizo Xi hace unas semanas, ‘El Foro de la Franja y la Ruta para la Cooperación Internacional’ no tuvo entre los invitados a Trump. España aspira a ser el mensajero chino en América Latina, territorio que le interesa a la tierra de Mao para intercambiar inversión en infraestructura por materias primas. El Banco de Desarrollo de China presta ya más plata que el Banco Mundial, y el país ronda los cuatro billones de dólares en reservas. (Para solo dimensionar la cifra, el presupuesto de seguridad de Estados Unidos suma unos 800.000 millones de dólares). A esto se suma el Nuevo Banco de Desarrollo, con 100.000 millones de dólares y del cual hacen parte China, Rusia, Brasil, India y Suráfrica.

‘La nueva ruta de la seda’ tiene un radio de 60 países, dos tercios de la población del mundo, que representan la tercera parte del PIB global. Incluiría un cinturón económico terrestre a través de Asia Central y un camino marítimo del siglo XXI, que abarcaría el océano Índico y los mares de China Meridional y el Mediterráneo.

Ciertamente, el interés económico de China en estos proyectos no se puede desconocer, pero sus ambiciosas políticas son inciertas, en las cuales Rusia puede jugar, sin que China abandone su pragmatismo. De paso, es una demostración de lo caduco que están quedando instituciones como el FMI y el Banco Mundial, creados inmediatamente después de la Segunda Guerra, esto es, hace más de 70 años.

P.D. Sin duda, la amenaza de Trump ‘una furia y un fuego nunca vistos en el mundo’ a Corea del Norte, genera una gran incertidumbre.

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