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Mauricio Cabrera Galvis
columnista

Acumular reservas internacionales

Si el gobierno hace su parte, el Emisor tiene la capacidad de evitar la revaluación comprando dólares, siempre y cuando lo haga de manera discrecional y no preavisada.

Mauricio Cabrera Galvis
POR:
Mauricio Cabrera Galvis
enero 28 de 2018
2018-01-28 08:37 p.m.
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Es hora de que el Banco de la República vuelva a salir al mercado a comprar dólares. Por dos razones: porque se necesita aumentar el nivel de las reservas internacionales y hay que presionar al alza el precio de la divisa e impedir la gripa holandesa que nos está produciendo la subida del precio del petróleo.

Veamos la situación de las reservas internacionales. Colombia tiene hoy 47.600 millones de dólares, que parecería un monto adecuado, porque es mucha plata y es el más alto de la historia. Sin embargo, acá no importa el monto absoluto, sino que se debe ver en relación a otras variables del sector externo y en particular al tamaño de los pasivos externos del país. La situación es preocupante.

Como le sucede a cualquier empresa, un país se tiene que endeudar cuando sus egresos corrientes son mayores que sus ingresos. Es lo que le ha pasado a Colombia en lo que va corrido del siglo, resultado de la imperante política de apertura hacia adentro y de haber permitido durante más de una década la funesta revaluación del peso.

A principios del siglo los pasivos internacionales del país ascendían a 22.300 millones de dólares, pero desde ese momento, a pesar de los enormes ingresos de la bonanza petrolera, crecieron mucho más los egresos por compras al exterior, y hasta el 2014 se acumularon déficits en la cuenta corriente de la balanza de pagos por 90.000 millones de dólares, de manera que los pasivos subieron a 112.000 millones de dólares.

Sin embargo, en el mismo periodo, el Emisor intervino activamente en el mercado comprando dólares, de manera que las reservas llegaron a 47.300 millones de dólares, y el indicador reservas/pasivos mejoró de 0,4 a 0,43.

Con la caída de los precios del petróleo, el déficit aumentó más y en el 2017 los pasivos internacionales llegaron a 146.000 millones de dólares (cerca de 50 por ciento del PIB). Como el Banco dejó de comprar dólares (incluso en el 2016 vendió 255 millones), las reservas se mantuvieron constantes y el indicador se deterioró hasta 0,32. Para volver a los niveles de cobertura promedio de la década pasada y así tranquilizar a las calificadoras, se necesitaría que el Emisor comprara unos 12.000 millones de dólares.

Otra razón para intervenir en el mercado cambiario es evitar la revaluación que está produciendo la mayor oferta de divisas, generada por la subida del precio del crudo. Es cierto que el dólar se ha debilitado frente a la mayoría de monedas del mundo, pero entre los países emergentes el peso colombiano es el que más se ha revaluado, y la TRM ha perdido casi 200 pesos en lo corrido del año, llegando a estar por debajo de 2.800 pesos, precios que no se registraban desde el 2015.

Bien manejada, la minibonanza petrolera puede ser una bendición para disminuir los déficits externo y fiscal. Pero si se repiten los errores de la década pasada –aumentar el gasto público y permitir la revaluación del peso–, se volverán a estimular las importaciones, con el un impacto negativo sobre la producción nacional.

Si el gobierno hace su parte, el Banco de la República tiene la capacidad de evitar la revaluación comprando dólares, siempre y cuando lo haga de manera discrecional y no preavisada, pues si anuncia al mercado cuándo y cómo va a comprar, lo único que hará será asegurarle pingües ganancias a los especuladores.

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