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Mauricio Cabrera Galvis
Columnista

Pobreza, ingresos y riqueza

Al año pasado, 61 personas poseían tanta riqueza como la mitad más pobre de la población mundial; en el 2010 eran 388 personas.

Mauricio Cabrera Galvis
POR:
Mauricio Cabrera Galvis
febrero 11 de 2018
2018-02-11 08:04 p.m.
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Tres aspectos diferentes tienen los problemas de la desigualdad y la injusticia social: la pobreza, la diferencia en la distribución de los ingresos y la concentración de la riqueza. Distinguir entre ellos es fundamental cuando se trata de comparar los programas de los candidatos presidenciales para evaluar lo que prometen lograr en materia de cambio social.

En Colombia, como en otros países latinoamericanos, se ha producido un paradójico desarrollo social: notable reducción de la pobreza, mínima mejoría en la distribución del ingreso, que sigue siendo una de las peores del mundo, y mayor concentración de la riqueza, de la cual no hay mucha información.

En cuanto ala primera, los avances son notorios. En la última década, la población en estado de pobreza bajó del 42 al 28 por ciento, lo que significa que unos 5,5 millones de colombianos dejaron de ser pobres. Mayor fue el logro en pobreza extrema –se redujo a la mitad–, pasó del 16 al 8 por ciento, es decir, que 3,6 millones de colombianos lograron tener ingresos por encima de 2 dólares diarios.

Debe notarse que en toda América Latina se dio una mejoría similar, pues 20 por ciento de la población de la región logró salir de esta situación. Son varios los factores que explican este progreso: la bonanza de los precios de las exportaciones, disminución del desempleo, aumento de los subsidios monetarios (como Familias en Acción) entregados por el Estado a la población menos favorecida y mayor provisión de bienes públicos, como educación y salud.

Frente a un porcentaje tan alto de la población que aumentó sus ingresos, asombra que haya mejorado poco la distribución del ingreso, medida por el coeficiente de Gini: en el mismo periodo, en Colombia este solo bajó 4 puntos, de 0,56 a 0,52. Una reducción menor a la del promedio de Suramérica, por lo que s ya le quitamos a Brasil el deshonroso título de campeón regional de la desigualdad.

¿Por qué disminuye tan poco la desigualdad si mejoran los ingresos de los más pobres? Porque la riqueza está concentrada y los frutos del desarrollo los acaparan unos pocos. Desde que se hizo dominante el neoliberalismo, en los años 80 del siglo pasado, el 1 por ciento más rico de la población mundial se quedó con el 27 por ciento de incremento de los ingresos globales, mientras que el 50 por ciento más pobre recibió el 13 por ciento del crecimiento.

La situación de la concentración de la riqueza es más alarmante. Según el último informe de Oxfam, basado en datos del banco Credit Suisse, el 82 por ciento del crecimiento de la riqueza mundial del último año ha ido a parar a manos del 1 por ciento más rico, mientras que a la mitad más pobre de la población mundial no le ha llegado nada de ese crecimiento.

Y crece la concentración. Al año pasado, 61 personas poseían tanta riqueza como la mitad más pobre de la población mundial; en el 2010 eran 388 personas. En América Latina, los índices Gini de concentración de la riqueza son cercanos a 0,8, mucho más altos que los de la distribución del ingreso.

En Colombia, poco se debate sobre la concentración de la riqueza porque no se tiene mucha información de la magnitud de esa desigualdad, y lo que no se mide no se puede controlar ni mejorar.

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