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¿Cual éxito y poder está buscando?

Mauricio Molano
POR:
Mauricio Molano
agosto 04 de 2011
2011-08-04 12:24 a.m.

 

Colombia necesita gente exitosa, poderosa. Una pregunta interesante para este tipo de persona es: ¿qué le falta para que su éxito sea completo: dinero, bienes materiales, prestigio, seguridad?

Los economistas, gerentes, empresarios y los ciudadanos corrientes se están formulando preguntas cada vez más pertinentes sobre los seres humanos y su comportamiento. Oriundo de Liverpool, Kenneth Boulding rompió esquemas como economista a partir de la primera mitad del siglo pasado.

Al rebasar los límites de la economía combinándola con la religión, filosofía, ética, ciencias sociales y el medio ambiente, enriqueció el pensamiento económico.

El camino del éxito está tapizado de fracasos; los éxitos no son puntos de llegada, sino de partida; más complicado que lograrlo es mantenerlo; al afirmar Albert Camus que el verdadero éxito es necesario merecerlo, aporta el componente ético y profundiza el concepto más allá del mero logro material.

Emmanuel Kant, al formular sus dos imperativos categóricos, sentó las bases para definir el componente ético de un éxito basado en un poder respetuoso del ser humano: 1) compórtese de manera que su proceder pueda ser tomado como norma de comportamiento universal; 2) que todo ser humano sea para usted un fin y no un medio para lograr sus propósitos.

Kenneth Boulding estudió becado en EE. UU. durante la Gran Depresión de los años treinta. Profesor de varias universidades de EE. UU. y Japón, desarrolló su innovadora labor en la Universidad de Colorado.

A pesar de su disidencia e independencia científica, ejerció importante influencia sobre la comunidad académica y presidió la American Economic Association y la American Association for the Advancement of Sciences.

Boulding propuso tres tipos de poder aplicables a cualquier situación humana: el primero es autocrático, impositivo, dominante y está basado en la imposición, intimidación, amenaza, fuerza.

Este tipo de autoridad se expresa así: “si usted no hace lo que yo quiero, algo desagradable va a sucederle”. Enfrentado al castigo, dolor, sufrimiento, privación, el amenazado cumplirá la voluntad del ‘poderoso’, reforzada por dinero, fuerza física, armas o cualquier otro medio material efectivo para violentar la voluntad y la libre decisión de una persona o grupo social. ¿Cuántas veces hemos sufrido o permitido este ‘poder’ inferior? y cuántas lo hemos aplicado?

En un segundo nivel encontramos el poder de negociación o intercambio; en este caso la voluntad es motivada por el interés y la conveniencia; individuos, grupos e instituciones canjean favores, servicios, bienes en un proceso que podría expresarse así: “si usted hace lo que yo deseo, entonces yo haré lo que usted quiere”.

El tercer poder integrador, representa el escalón más elevado; su fundamento es el servicio, la conciencia, la responsabilidad ciudadana y social. Ignacio de Loyola lo llamó ser para los demás; este tipo de poder, de nivel superior, responde al impulso amoroso puro y no es superado por ningún otro, pues es un poder liberador basado en la ética, el respeto, la legitimidad, la participación, el trabajo en equipo, el amor. E. F.

Schumacher, en su libro Lo pequeño es hermoso, afirma que sólo las verdaderas madres y los verdaderos maestros son capaces de sentirlo, aplicarlo, ejercerlo.

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