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Mauricio Reina
columnista

Villa de Leyva: paraíso en peligro (2)

El curso que ha seguido el municipio está acabando con los rasgos que lo hicieron único.

Mauricio Reina
POR:
Mauricio Reina
junio 15 de 2017
2017-06-15 10:37 p.m.
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Hace un par de años escribí una columna, en la cual advertía el peligro que corre la emblemática población boyacense de Villa de Leyva, por la inseguridad y los estragos de un turismo desbordado. Jamás pensé que en tan poco tiempo tendría que volver sobre el tema, para señalar un hecho que puede ser definitivo en este proceso de deterioro.

Pocos municipios reúnen las características que han hecho que Villa de Leyva haya sido declarado Monumento Nacional: es un tesoro histórico y arquitectónico detenido en el tiempo, enclavado en un exuberante entorno natural. Lo insólito es que el curso que ha seguido el municipio está acabando con los rasgos que lo hicieron único. Un pueblo de apenas 15.000 habitantes, ubicado en un desierto, con callecitas empredradas y casas que datan de la colonia, debería cuidarse como el pétalo de una rosa, pero lo que ha venido sucediendo es todo lo contrario.

Desde que escribí aquella columna, han pasado cosas como las siguientes. De manera silenciosa, se planeaba implantar un gran botadero de basura en una vereda de pequeñas propiedades, hasta que la comunidad descubrió los planes y convocó al Alcalde para que los detuviera. Apurado ante los micrófonos de un noticiero, el Alcalde dijo que el basurero no se iba a hacer… “por ahora”. Entre tanto, la construcción de un nuevo hospital está suspendida desde hace varios años por problemas económicos del contratista, mientras las autoridades se tiran la pelota entre ellas.

Como si eso fuera poco, los acueductos veredales han tenido varias crisis por la deforestación de las cuencas de las quebradas y el exceso de visitantes que llegan los fines de semana. Esa población flotante suele tener características singulares: hace unos meses fui a desayunar a un restaurante popular, y al tratar de salir no pude: el paso estaba obstruido por un borracho que dormía en el suelo. Otros comensales le pasaban por encima, pero a mi me pareció poco considerado y busqué un policía para que lo despertara. A regañadientes procedió a zarandearlo, con poco éxito.

¿Y cuál es el nuevo hecho que puede ser definitivo en el proceso descendente de Villa de Leyva? Hace un par de días vi en este diario que Cafam va a construir en el municipio un hotel masivo, como el que tiene en Melgar. (¿Han ido a Melgar en las últimas décadas? Pregunto, para que sepamos de qué estamos hablando). Corrijo: el vocero de Cafam aclaraba en el reportaje que este hotel será distinto al de Melgar, porque allá los turistas permanecen dentro de las instalaciones, mientras que en Villa de Leyva los proyectarán hacia afuera.

A ver si nos entendemos: ¿un hotel con 150 habitaciones y un centro de convenciones para 500 personas, planeado para proyectar sus huéspedes hacia las calles empedradas de un pueblito romántico, con precario equilibrio ecológico y escasez de agua? Supongo que desde ya estarán contratando sus propios carro tanques; yo, por mi parte, no pienso ayudar a recoger el próximo borracho que encuentre tirado en las calles de este Monumento Nacional.

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