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Nicola Stornelli García
Análisis

Una sociedad ‘facebukiada’

La desigualdad social y económica que hay en el mundo se está trasladando al universo digital. Estamos muy lejos de crear una verdadera sociedad de la información.

Nicola Stornelli García
POR:
Nicola Stornelli García
marzo 22 de 2018
2018-03-22 08:52 p.m.
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Hace muchos años dije que el gran mérito de Facebook es que nos ha permitido poder hurgar en la vida de los demás sin que nadie se percate. Es una gran ventana oculta que nos permite ver sin ser mirados. Esa es una actitud atávica en el ser humano. Más allá de pergaminos y títulos, de ser seres especiales, en lo intelectual o académico, cuando nos sentamos entre amigos, entre pares, nos gusta curiosear, chismosear, acerca de la vida de los demás y no hay nada de malo en ello. Zuckerberg lo descubrió y lo potenció en la ya famosa y ubicua red social.

El problema no es el cotilleo en Facebook. El problema fue que comenzamos a permitirle a la red social más usada en el mundo –aún lo es– utilizar nuestros datos personales (estamos permitiéndoselo a muchas redes y aplicaciones) y ahí fue Troya. Descubrieron una mina de oro y diamantes para el marketing. Hoy, nos llegan mensaje personalizados en las redes sociales y nos maravillamos por eso, pero, cada vez más, estamos perdiendo privacidad e intimidad. De ahí a que los políticos descubrieran lo que podían hacer con eso solo hubo un paso, y aparecieron las famosas falsas noticias, el triunfo de Trump, del brexit, del ‘No’ a la paz en Colombia.

Una de mis mayores críticas a los avances en tecnología de nuestro país está en el centro del debate, que ahora se ha formado por las revelaciones acerca del uso de información personal de 50 millones de perfiles de Facebook por la empresa Cambridge Analytics y que demuestran que se utilizaron para propagar información falsa, con base en los perfiles de los usuarios, que terminaron inclinando en la balanza en las elecciones de Estados Unidos y en el referendo del brexit.

Alexander Nix, el CEO de la empresa citada, fue filmado por una cámara secreta, reconociendo haber utilizado la misma técnica en varias campañas políticas de diferentes países. ¿Será que nos queda duda de su injerencia en Colombia? La BBC dice que Cambridge Analytics ha tenido contratos en Colombia, pero aquí pareciera que no nos hemos enterado de la gravedad del asunto. Y deberíamos hacerlo, en un país donde ya se sabe que los perfiles públicos de los líderes políticos más connotados están inflados con perfiles falsos, como lo son los casos de Álvaro Uribe Vélez y Gustavo Petro.
El problema mayor no es ese, sino que hoy la gente no lee, traga entero y se informan en Facebook. Si eso sucede en sociedades más desarrolladas, con menores índices de analfabetismo total, funcional y digital, que podrá suceder en sociedades en donde todavía hay índices alarmantes de analfabetismo.

Facebook perdió 37.000 millones de dólares en menos de 24 horas por ese escándalo, pero nada nos indica que realmente vaya a cambiar. Zuckerberg no había dado la cara al momento de escribir esta columna, tres días después de desatado todo el lío. La compañía mencionada lo único que hizo fue hacer un test, con un enlace a Facebook.
¿Cuántas veces no hemos hecho eso?

Hace rato dije que la desigualdad social y económica que hay en el mundo se está trasladando al universo digital, y que hoy hay una nueva clase de desaptados o desarraigados, los marginados digitales. Estamos lejos del ideal de Manuel Castells y de tantos otros teóricos de los cambios sociales y culturales que ha permitido la aparición de internet. Estamos muy lejos de crear una verdadera sociedad de la información, y mucho más lejos de acercarnos a una sociedad del conocimiento.

No hay un solo candidato presidencial que se haya pronunciado en torno a este escándalo, y ya es hora de que la Fiscalía averigüe quién fue el cliente de Cambridge Analytics en Colombia. No pudo haber sido para las parlamentarias que acaban de pasar. ¿Fue para ayudar a los amigos del ‘No’ a la paz? ¿Estaría contaminado el resultado del plebiscito de un fraude por ‘constreñimiento digital’? Si, constreñimiento digital. Hay que crear esa figura en el derecho penal ante los abusos de las redes sociales al permitir que terceros utilicen nuestra información personal para influir en nuestras decisiones.

Necesitamos, de manera urgente, invertir más en educación de buena calidad, que nos permita contar con ciudadanos digitales que sepan discernir y digerir la información, real o falsa, que circula en las redes sociales, que cada vez serán más usadas por todos. La construcción de una verdadera democracia transita porque los ciudadanos tengan acceso a información oportuna, veraz y confiable, y eso no está pasando hoy.

Los lectores de periódicos o portales digitales noticiosos serios somos una minoría. La gente del común solo ve su Facebook, eso es lo peligroso y pernicioso de los famosos planes celulares con redes sociales gratis. Solo sirven para embrutecer a la gente.

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