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Óscar Aguera López

La ley y el empleo directo

Óscar Aguera López
POR:
Óscar Aguera López
septiembre 28 de 2011
2011-09-28 02:35 a.m.
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Qué momento tan difícil están viviendo los empresarios. Hoy se enfrentan a tener que desmontar los esquemas de intermediación laboral que veníamos disfrutando desde hace 30 años.

Como decidimos no tener en cuenta lo que establecía la Ley 1233 de 2008, que nos conminaba a la contratación directa de las personas vinculadas al giro de los negocios de la empresa, estas obligaciones fueron reiteradas nuevamente en diciembre del 2010 dentro del marco de la ley del primer empleo con la clara, determinante y conminatoria reglamentación que hace el Decreto 2025. Todo esto nos obliga a reconocer que las Cooperativas de Trabajo Asociado (CTA) que utilizábamos llevaban a cabo en muchos casos trabajos dentro del marco misional de cada empresa o industria. Pero el Decreto 2025 no se refiere sólo a las CTA como muchos lo quieren interpretar.

Se refiere a eliminar cualquier proceso de intermediación laboral, llámense S. A. S., cooperativas, temporales, fondos de empleados y otros, que estén disfrazando la contratación directa.

Como bien sabemos, que por cultura somos un país de leyes, arrancamos en convertirnos en verdaderos genios y a encontrar vericuetos para buscarle la trampa a la ley.

Sólo hay que leer el Decreto 2025 para entender que es muy posible que ninguna CTA, propia o no, reconocida o no, pase este proceso que pretende realizar el Ministerio de Protección Social, con más de 400 inspectores de trabajo, que ya se están graduando y que están llegando a las compañías y cooperativas con multas –tanto para los unos como para los otros– hasta de 2.650 millones de pesos, que harían un daño sustancial a cualquier P&G o tesorería.

A lo anterior hay que agregarle la vigilancia severa de Estados Unidos sobre estos asuntos, en particular en los sectores minero, floricultor, palmero, azucarero y aquellas empresas con alta participación de capital extranjero.

Hay que entender que el espíritu de la ley es que reconozcamos las labores misionales, que estas se conviertan en empleo directo y que permitamos el libre derecho de asociación que mucha gente interpreta en forma inmediata como sindicatos, gremios y organizaciones coadministradoras, que desafortunadamente hemos vivido.

Lo cierto es que tenemos que entender bien el Decreto 2025 y proceder a reconocer y hacer cambios urgentes, pero legales, y no tratar de inventarnos nuevos esquemas de intermediación que no nos quitan el pecado.

En este momento, el país entero está pasando de la ‘negación’ al ‘no me lo puedo creer’, pero la realidad es que hay que actuar con certeza y reconocimiento.

Con esto no solamente vamos a lograr coincidir con lo que se pretende dentro del marco del Tratado de Libre Comercio, sino salir del ambiente que se nos ha querido crear de que somos violadores de los derechos laborales.

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