1 / 7
Contenidos vistos este mes
Disfrute de contenido ilimitado sin costo
¿Ya tiene una cuenta? Ingrese
Ya completó los artículos del mes.
Sabemos que le gusta estar informado Disfrute de acceso ilimitado al contenido, boletines noticiosos y más beneficios sin costo.
¿Ya tiene una cuenta? Ingrese Volver a la portada
Otros Columnistas
columnista

Duque el Once

Equidad, emprendimiento, legalidad, son pilares de las reformas económicas que Iván Duque, llevaría al nuevo Congreso.

Otros Columnistas
POR:
Otros Columnistas
marzo 08 de 2018
2018-03-08 08:42 p.m.
http://m.portafolio.co/files/opinion_author_image/uploads/2016/04/05/5703e5663d293.png

Este domingo se cierra en Colombia el primer acto de una obra que no es cualquier obra. Tramitadas las instancias respectivas, surtidos los protocolos de rigor y bajado el telón definitivo, el organismo que habrá de legislar y ejecutar a lo largo de los próximos cuatro años, que estarán entre los más difíciles de nuestra historia, tendrá carne y tendrá hueso. Lo de ‘años difíciles’ no tiene mucha discusión. El entorno internacional, para empezar, luce altanero, en el mejor de los casos, y hostil en el caso más probable.

Globalmente, todo indica que nuestro barquito comercial y financiero navegará la turbulencia, inédita por generaciones, de una guerra arancelaria amparada en las ideas vetustas de una casa que hoy no luce ni tan blanca ni tan estupenda. Regionalmente, por razones de fuerza mayor, vamos a ser parte importante de la solución al desastre que, casi impávidos, vimos gestar, crecer y, finalmente, Madurar en el país de al lado.
Domésticamente, tenemos dificultad para seguir resolviendo poco a poco los mismos problemas que todos los países serios del mundo siguen solucionando poco a poco. Para dialogar, acordar e implementar, es decir, para hacer política pública y poder progresar, vamos a tener que arrancar por el abecedario tras ocho años de una incomunicación costosa y tontarrona. El Congreso que inicia sus labores el próximo 20 de julio y el presidente que arranca las suyas un par de semanas después van a enfrentar, pues, un partido bravísimo, completamente distinto al que se jugaba en el 2010, cuando todos los vientos soplaban a favor. Las reformas económicas que Iván Duque, si logra el favor ciudadano, llevaría al nuevo Congreso, arrancan definiendo la riqueza como el fruto de algo que en el fondo es muy sencillo: las ganas de triunfar que sienten la joven panadera y el gran magnate en cada madrugada de sus vidas. Que los vientos estatales le sean favorables tanto a esas ganas como al juego limpio será la obsesión de su gobierno, porque Duque tiene claro que no hay país sin ganadores. Ese es el emprendimiento.

Esto nos lleva al concepto del juego limpio. Colombia es víctima crónica del crimen organizado, amparado en una ilegalidad impune y desafiante, y muchos ciudadanos honorables suelen ceder a la tentación de inventarle algún glamour retro a ese flagelo y, en consecuencia, alguna relatividad a la justicia. Duque tiene claro que no hay nada más contrario al progreso y que el hilo conductor de una sociedad seria es tener cero tolerancia con el crimen, punto. Esa es la legalidad.

Finalizando con lo más importante, mientras escribí estas líneas, nacieron unas diez niñas en Colombia. Todas ellas, muy probablemente, tendrán más oportunidades y más vida que sus abuelas y bisabuelas, lo cual habla bien de nosotros como sociedad. Pero también es cierto que, si no nos pellizcamos, varias de ellas van a carecer de las herramientas para prosperar y ser felices en el mundo del 2050. La equidad, el tercer pilar de Duque, es eso. El difícil equilibrio entre defender a capa y espada lo que hemos hecho bien en política social, como la salud que hoy es universal, reformar lo que hacemos regular, como la educación y rebarajar lo que hacemos mal, como las pensiones.

Alberto Carrasquilla
Ex ministro de Hacienda

Nuestros columnistas

día a día
Lunes
martes
Miércoles
jueves
viernes
sábado