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Análisis

¿Cómo evaluar a una junta directiva?

Algunas juntas de empresas locales listadas en bolsa, con un buen gobierno corporativo, hacen una autoevaluación anual y una evaluación externa cada dos años.

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marzo 06 de 2018
2018-03-06 09:32 p.m.
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La evaluación de la junta directiva es una práctica común en las organizaciones con un gobierno corporativo maduro, y es un área de oportunidad para aquellas que tienen la intención de fortalecerlo. Esta evaluación puede tener varias perspectivas. Existe la alternativa de hacer una autoevaluación, en la cual los evaluadores son los mismos miembros de la Junta. También está la opción de una evaluación externa, donde el evaluador es una firma especializada en esa práctica, la cual, por intermedio de entrevistas y revisión documental, emite un concepto sobre la Junta y sus miembros.

En ambos casos, contar con asesoría experta es recomendable por temas metodológicos, de eficacia del ejercicio y para diseñar un plan de acción producto del resultado de la evaluación.

Algunas juntas de empresas locales listadas en bolsa, con un buen gobierno corporativo, hacen una autoevaluación anual y una evaluación externa cada dos años. Los resultados de ese último proceso suelen estar incluso disponibles para el público en las páginas electrónicas de esas firmas.

Desde la perspectiva del evaluado, es deseable hacer tanto una evaluación de la junta directiva en su conjunto, como de cada uno de sus miembros y de roles particulares como el de su presidente. La evaluación de cada miembro combina idealmente un componente de autoevaluación, uno de evaluación por sus pares y otro por externos.

Una práctica menos extendida, y muy recomendada, es la evaluación a la junta por parte del equipo gerencial. Los ejecutivos invierten cantidades significativas de tiempo trabajando con la junta y para ella, tanto en sesiones ordinarias como en comités especializados. Es natural, por lo tanto, que los gerentes esperen como retribución un aporte significativo de su junta para la buena gestión de la organización, mediado por una relación fluida y de respeto entre ambas partes.

La evaluación de la junta como equipo de trabajo involucra criterios que suelen ser comunes en las distintas metodologías utilizadas para ello. Estos son algunos: en cuanto a la estructura de la junta, son aspectos a evaluar el número de miembros, su condición de accionistas o independientes, su diversidad y el tiempo que llevan en el cargo, la experiencia ejecutiva y en juntas que poseen como conjunto, la existencia de un presidente y su rol, la presencia de comités especializados y sus integrantes y, en síntesis, sus capacidades y competencias como equipo para abordar de la mejor manera las responsabilidades de una junta directiva.

Con respecto a su operación, la evaluación debe observar la frecuencia de sus reuniones, la asistencia de sus miembros, la información que se les envía antes de sesionar, el rigor en el manejo de actas y el seguimiento a sus tareas pendientes. En términos de la calidad de sus sesiones, es interesante revisar el clima que las acompaña y la capacidad de discutir en un ambiente de respeto promovido por una cultura abierta al disenso, la participación plural de sus miembros, los temas y tiempos de la agenda que deben privilegiar la discusión sobre las presentaciones y los asuntos estratégicos sobre los operativos, así como la conversación sobre el futuro más que retrospectiva, la oportunidad y efectividad en la toma de decisiones y la relación constructiva con la gerencia y su equipo.

A nivel individual, suelen ser dos los ámbitos de evaluación de cada miembro de una junta. De una parte,su perfil y su ajuste a las necesidades de la organización. Algunas variables a considerar son su experiencia directiva, conocimiento de temas generales pertinentes para la gestión de cualquier empresa, conocimiento sobre temas específicos de interés para la empresa de cuya junta hace parte, su aporte a la diversidad de la junta y su formación académica.

De otra parte, la evaluación de su desempeño y actitud. En un miembro de junta directiva son elementos a evaluar la calidad de sus aportes y preguntas, el entendimiento de su rol, la forma como se relaciona con la gerencia y con los demás miembros, su preparación antes de las sesiones de junta, su asistencia y puntualidad para atender las reuniones agendadas, su habilidad para sostener conversaciones difíciles con respeto y ánimo constructivo, su capacidad de trabajar en equipo, su compromiso frente a decisiones de la Junta, su destreza para evidenciar y poner de presente situaciones inconvenientes o de riesgo para la organización, su interés en entender la estrategia de la empresa, sus iniciativas y aporte al desarrollo de los negocios, entre otros.

La evaluación de la junta directiva es una práctica útil para que las organizaciones avancen en obtener efectivamente lo que de ella necesitan a partir de su buen funcionamiento, estimular la calidad y desempeño de sus integrantes, y para fortalecer ese activo vital para la sostenibilidad empresarial que es un buen gobierno corporativo.

Carlos Téllez
Consultor empresarial

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