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Análisis

Gas en el Pacífico

Es interesante la propuesta que el Ministerio de Minas y Energía viene impulsando, de tener una planta regasificadora en esta zona, y se convierte en un tema estratégico, junto con un gasoducto y una posible planta térmica en Buenaventura, ante la posibilidad de que Colombia afronte una escasez de gas en el futuro.

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marzo 01 de 2018
2018-03-01 08:44 p.m.
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El uso de gas natural ha aumentado alrededor de un 60% en Colombia en la última década y según la Unidad de Planeación Minero Energética (UPME), esta fuente representa alrededor de la cuarta parte del consumo energético.

Los grandes consumidores hoy son la industria, con un 24%; las termoeléctricas y las petroleras con un 24% y 23% respectivamente. El sector residencial y el Gas Natural Vehicular (GNV) representan un 22%.

De acuerdo con las proyecciones de la UPME, para el consumo de gas se prevé un crecimiento estable del alrededor del 3% anual, apalancado en el incremento de la demanda del sector petrolero, que llegará a un 29% en el año 2031, unido a mayores requerimientos por parte del sector residencial, a partir del crecimiento de la población conectada y el aumento de consumo per cápita.

En los campos de Cupiagua, Ballena-Chuchupa y Cusiana se encuentra el 80% de las reserva de gas registradas en el territorio nacional. Según el informe del balance de gas natural 2017-2026 presentado por la UPME, nuestro país cuenta con reservas aproximadas para 12,6 años, dada la disminución que han venido presentando los campos antes mencionados.

Según dicho informe, el desbalance comercial de gas en Colombia podría darse entre el 2023, en el peor escenario, y en el mejor –sin mucho estrés de la demanda– llegaría al 2028.

Si a esto le asociamos que cada vez son más frecuentes fenómenos climatológicos como el Niño, que generan mayor demanda de gas natural para las termoeléctricas, las cuales son fuente de respaldo del sistema energético, se hace urgente la necesidad de buscar nuevas alternativas para el suministro que asegure mayor confiablidad.

El uso del gas trae grandes beneficios a la competitividad empresarial y a los consumidores, pues se ofrece a costos menores y también contribuye a la protección del medioambiente ya que es una alternativa poco contaminante para el aire que respiramos.

En ese orden de ideas, preocupa que el país aún no cuente con una fuente confiable que le permita garantizar el suministro de gas en el futuro. Más aún, los yacimientos no convencionales hoy carecen de un marco regulatorio y jurídico claro para su explotación, y tienen además dificultades con las comunidades.

Para los hallazgos de gas off-shore, hoy día no hay claridad del tamaño de los yacimientos ni de la viabilidad de las inversiones, y de ser viables como esperamos, según los expertos, se tardarían más de diez años para ponerlos en marcha.

Por las anteriores consideraciones es interesante la propuesta que el Ministerio de Minas y Energía viene impulsando, de tener una planta regasificadora en el Pacífico colombiano, específicamente en Buenaventura, y se convierte en un tema estratégico ante la posibilidad de que el país afronte una escasez de gas en el futuro.

Esta infraestructura, unida al gasoducto y a una posible planta de generación térmica en la zona de Buenaventura, se vuelven proyectos fundamentales para el país, pues permite tener acceso al gas desde un nuevo frente.

A su vez, asegura la disponibilidad permanente de este combustible para las térmicas del interior, disminuyendo la volatilidad del precio de escasez de energía eléctrica en época de fenómeno del Niño. Igualmente, para todo el suroccidente del territorio nacional y en especial para una región tan necesitada como el Pacífico, pues quedaría más cerca del combustible de lo que está hoy.

Específicamente para Buenaventura, la posibilidad de generación energética permitiría mejorar las condiciones básicas para que se lleven a cabo proyectos de desarrollo y generadores de empleo tan necesarios como el Complejo de Actividades Económicas (CAEB).

Son muchas las voces y argumentos a favor de esta iniciativa. Pero si únicamente tomáramos en cuenta las proyecciones planteadas por la UPME, se hace evidente que es necesario tener otra fuente de suministro de gas para Colombia.

La exploración e importación no son excluyentes, lo que debe primar es la disponibilidad de este combustible en el futuro. Súmese a estas consideraciones los beneficios que traería para todo el Pacífico Colombiano, olvidado en los grandes proyectos nacionales y donde la agitación reciente muestra que es imperativo realizar proyectos ambiciosos que permitan su desarrollo, atraigan nuevas inversiones y se cierren brechas con otras regiones.



Juan E. Ángel Borrero
Director ejecutivo, Comité Intergremial y Empresarial del Valle del Cauca.

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