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Quiero y no puedo

La historia épica de la humanidad está llena de personajes con voluntad de hierro que han doblegado su propia condición.

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julio 26 de 2018
2018-07-26 08:45 p.m.
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Kevin Simón Mancera es un artista que domina el dibujo y lo llena de expresividad. Cuando hace su trabajo oye salsa, punk o tiene prendida la radio. Entre sus obras, La Felicidad es una publicación que recopila todos los dibujos que realizó en siete libretas de viaje durante su recorrido por diferentes países latinoamericanos, en la búsqueda de lugares que tuvieran ese mismo nombre. La primera edición es del 2012.

Un par de años antes llevó a cabo una exposición que recogía dibujos de personajes que vivieron en carne propia el fracaso, como el de Raymond Poulidor, quien a pesar de ser un gran ciclista, llevó el estigma de ser el eterno segundón del Tour de Francia. O Cristina Onassis, quien a pesar de su fama y riqueza fracasó en el intento de conseguir el amor. Lo que rescata Mancera con esos dibujos y la interpretación que los acompaña es cómo el “fracaso puede ser algo muy sencillo o muy transcendental”. En el fondo, el artista busca mostrar que hay muchos fracasos exitosos así como hay personas exitosas fracasadas.

Hace apenas un par de años conocí la obra de Mancera en una galería de Bogotá. Entre un buen número de dibujos de diversas temáticas encontré uno que me produjo una fascinación particular. Sobre una hoja rayada de cuaderno, con márgenes en rojo pálido, se ve un joven sentado en un butaco con un guitarrón que descansa sobre sus muslos, sus pies en el piso por fuera de las pantuflas, mientras sus ojos alicaídos miran a un lugar indefinido. Debajo se lee una inscripción: quiero y no puedo.

Me pareció un homenaje a la derrota de la voluntad. El reconocimiento de la condición humana que no es capaz de sobreponerse a la impotencia del querer y no poder. Aquella misma del niño que me decía hace unos días, con lágrimas en los ojos, que no le gustaba ser gordo, pero no podía dejar de comer; la del adicto que se levanta con la esperanza de lograr un día abandonar la droga, pero sabe que unas horas más tarde no podrá resistir; la de la madre que anhela una vida distinta para su hijo, pero entiende que cada quien se hace su propio destino.

Hay quienes ven con recelo una imagen como esta porque la fuerza interior, el sacrificio y la persistencia han hecho grandes a muchos hombres y mujeres. La historia épica de la humanidad está llena de personajes con voluntad de hierro que han doblegado su propia condición, sobresalen sobre los demás por sus logros o superan las más grandes adversidades.

Pero el común de los mortales, los que viven el querer y no poder en diversos momentos y circunstancias de cada día, y, sin embargo, transitan por la vida con la serenidad de reconocer su condición vulnerable, merecen un reconocimiento como el de Mancera. Sabiendo que en el camino también aparecen lugares llamados la felicidad, para vivir al menos disfrutando lo que sí podemos y nos gusta hacer.

Jaime Bermúdez
Excanciller de Colombia

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