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Las semillas del futuro

Hemos avanzado en superar problemas inhumanos de nuestra historia. Pero es responsabilidad de todos mantener lo alcanzado. 

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agosto 22 de 2018
2018-08-22 08:42 p.m.
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“Somos la nueva semilla del futuro, de la vida; somos los niños que cantan por la paz y la esperanza…”, dice la canción de Juanes y con emoción la interpretaron recientemente un coro de niños y niñas en la vereda Llano Grande, del municipio de Dabeiba. La presentación hacía parte de una bienvenida a representantes de diferentes fundaciones empresariales y de la ONU, unidas para apoyar el desarrollo de la zona.

Dabeiba está en el occidente de Antioquia, y durante las crisis más agudas del conflicto fue epicentro de diferentes enfrentamientos. Los reportes del Gobierno Nacional dan cuenta de 194 acciones armadas entre 1990 y el 2013, y un desplazamiento de casi toda su población. Desde hace dos años es una de las zonas de uno de los 24 ETCR –Espacio Territorial de Capacitación y Reincor- poración–, en donde exintegrantes de las Farc se preparan para la vida civil.

Aunque las delimitaciones físicas propias del acuerdo implican que las viviendas de excombatientes y la población oriunda de la zona estén separadas por cordones de seguridad, el caso de Llano Grande se ha convertido en un verdadero ejemplo de reconciliación. Allí no es extraño hablar de una misma comunidad, ni ver equipos de fútbol conformados por policías, militares y exguerrilleros. Ahora, todos comparten espacios de la ETRC, gracias al cambio de perspectiva frente a los otros: pensar y actuar en clave convivencia hacia el futuro.

Uno de esos lugares donde primero surgió el cambio fue la escuela. Las responsables fueron maestras que, con valentía, se enfrentaron a la adversidad y lograron hacer de las dificultades una oportunidad de transformación. Pasaron de recibir 20 estudiantes a 80 y, como ocurre, lamentablemente, en nuestra ruralidad, la infraestructura de la escuela era bien precaria. Pero armaron un nuevo salón –pobre en condiciones, pero rico en contenido y amor– y no se amedrentaron ante los orígenes tan distintos y llenos de recelos al comienzo, entre sus alumnos.

Lady Efigenia es la profe de posprimaria, y por eso en el mismo salón tiene alumnos entre los 11 y 16 años que cursan de sexto a noveno: víctimas del conflicto, hijos de campesinos, excombatientes y militares. Ella, con la paciencia propia de los buenos maestros y la habilidad de quien busca, de manera decidida,apostarle a la reconciliación, impulsó el proceso de convivencia en el aula. A través de videos, protagonizados y producidos por los mismos estudiantes, cada uno narró su vida y dejó al otro hacer parte del duelo. Todos con un dolor, todos con un drama, todos con una herida para sanar, pero al final compartiendo una misma historia triste.

Hemos avanzado en superar muchos problemas inhumanos que han caracterizado nuestra historia. Pero es responsabilidad de todos mantener lo alcanzado y ayudar a superar las dificultades aún presentes. Sin duda, cuando uno ve Llano Grande, se siente muy seguro de que sí somos generosos, somos capaces de trazar mejores futuros para nuestro país. Es en las realidades concretas y en la humanidad de todos, que encontraremos los pactos más seguros para superar las terribles confrontaciones del pasado. Y los maestros sí que pueden ser líderes comunitarios de primer nivel para alcanzarlos.

Rafael Aubad L.
Presidente Proantioquia
raubad@proantioquia.org.co

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