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¿Una inquisición moderna?

La JEP habría traído falsos ‘conversos’ buscando obtener beneficios que no les pertenece.

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diciembre 21 de 2017
2017-12-21 09:10 p.m.
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A propósito de las últimas noticias sobre la JEP, en la que aún existen dudas de su proceso de implementación, y de quiénes o cuáles serán los actores reguladores en este proceso que por 15 años juzgarán a exguerrilleros, agentes del Estado y particulares que han tenido participación directa y que hayan firmado el acuerdo con el gobierno, veamos como fue el acuerdo que se hizo en enero de 1492 entre los reyes católicos Fernando II de Aragón e Isabel I de Castilla y el último sultán de la taifa de Granada de la dinastía Nazarí.

Frente a los ojos de muchos cristianos, el sultán Abu Abd Allah más conocido como Boabdil, le dijo al rey lo siguiente: “Te entrego las llaves del paraíso”. Después de esto, se exilió en las montañas con su madre Aixa, y mirando a cuestas la Granada que durante más de siete siglos le perteneció a los reinos del islam occidental, lloró, a lo que su madre respondió: “Llorad como una mujer, lo que nunca supisteis defender como un hombre”.

Esta reconquista que llevaba tres siglos y que había comenzado con la batalla de las Navas de Tolosa en el año de 1212, gestó la firma de las Capitulaciones de Granada que determinaron los procedimientos que indicaban que de ahora en adelante la vida sería en orden y ley dirigida por los reyes católicos, entregando la ciudad pacíficamente y en los que en principio, los vencidos granadinos tendrían libertad religiosa sin la cautividad y pérdida de vida, bajo una serie de compromisos tributarios. A este acuerdo acudieron el rey moro, los reyes católicos, los alcaides y alfaquís, cadíes, alguaciles, sabios y caudillos y, por supuesto, el clero.

Con el pasar del tiempo, los acuerdos se debilitaron ante siguientes mandatos para contrarrestar resurrecciones moriscas. Así, los moros comenzaron a estar incómodos con el incumplimiento por parte de las autoridades cristianas, llevando a Carlos V a imponer la inquisición en 1526 para controlar las rebeliones moriscas, consideradas como un acto digno de ser juzgadas por las autoridades de la fe, y se obligó a los musulmanes a convertirse al cristianismo llamándolos ‘nuevos cristianos’, no muy confiables para los ‘antiguos cristianos’. Debido a esto, comenzó un éxodo paulatino morisco, hasta que en 1609 Felipe III decreta la expulsión completa de los moros de las tierras de Granada.

Los controles que realizarían las autoridades sobre la conversión de los moros al cristianismo harían que sus viviendas se modificaran, en las que, anteriormente, se entraba por un zaguán lateral y se obligaría a realizar una puerta con acceso al patio, que en ciertos momentos del día debían dejarla abierta, para que las autoridades pudieran controlar que los moros no estuvieran practicando su religión al interior. A los falsos conversos se les castigaba no solo con las penas espirituales de la fe, sino con las peores prácticas de la inquisición.

La JEP habría traído falsos ‘conversos’ buscando obtener beneficios que no les pertenece. Las autoridades del acuerdo de paz, tendrán que implementar medidas reguladoras más estrictas, de lo contrario será el pueblo quien tendrá que crear una ‘inquisición moderna’, que investigue y regule los procesos de la JEP ¿O, será que ya existe una?

Luis Felipe Chávez
Historiador

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