1 / 7
Contenidos vistos este mes
Disfrute de contenido ilimitado sin costo
¿Ya tiene una cuenta? Ingrese
Ya completó los artículos del mes.
Sabemos que le gusta estar informado Disfrute de acceso ilimitado al contenido, boletines noticiosos y más beneficios sin costo.
¿Ya tiene una cuenta? Ingrese Volver a la portada
Otros Columnistas
análisis

Para no perder el ahorro de toda una vida

El Artículo 48 de la Constitución establece que la política de seguridad social debe regirse por la universalidad, eficiencia y solidaridad. 

Otros Columnistas
POR:
Otros Columnistas
septiembre 03 de 2018
2018-09-02 03:44 p.m.
http://m.portafolio.co/files/opinion_author_image/uploads/2016/04/05/5703e5663d293.png

Hemos visto en los últimos días una campaña de Colpensiones promoviendo los Beneficios Económicos Periódicos (Beps), bajo el eslogan ‘No pierdas el ahorro de toda una vida’. Esta propaganda está bien enfocada, pero para hacer honor a su nombre debería invitar a los trabajadores a afiliarse a un fondo de pensiones, para, precisamente, no perder plata, maximizar su ahorro y obtener mayores rentas durante la vejez.

El programa de los Beps tiene como objetivo dar una renta vitalicia a quienes no alcanzan a cumplir los requisitos de jubilación en el sistema pensional, con los ahorros generados más un subsidio por parte del Estado. Pero, para entender el sentido y la importancia de este programa, es menester recordar varios hechos.

Primero, dada la altísima informalidad laboral que existe en Colombia, el promedio de semanas cotizadas al momento del retiro laboral es de solo 500, razón por la cual son muy pocos los que alcanzarán la jubilación: 10 por ciento en Colpensiones y 25 por ciento en el régimen de ahorro individual (allí se puede jubilar con tres años menos de cotización). Segundo, al existir una clara correlación entre semanas cotizadas y nivel de ingreso, los de menores ingresos tienen menos probabilidad de jubilarse. Por ejemplo, los que cotizan por un salario mínimo lo hacen, en promedio, solo durante 270 semanas. Tercero, dado la situación de nuestro mercado laboral, 83 por ciento de todos los afiliados cotizan entre uno y dos salarios mínimos. De esta forma, la inmensa mayoría de los afiliados al sistema pensional no se jubila y, por lo tanto, recibe lo que se llama una indemnización sustitutiva en Colpensiones y una devolución de saldos en el Rais. Por simplificación semántica, en adelante los llamaremos simplemente ‘devoluciones’.

En la tabla se presentan las devoluciones que han recibido los afiliados al Rais y al régimen público entre el 2013 y el 2017. Las diferencias son enormes. En el último año, la devolución promedio en Colpensiones fue de 4,4 millones de pesos, en tanto en el Rais fue de 35 millones de pesos: 105 mil personas pudieron haber recibido una devolución ocho veces más grande. En total, para el 2017, los afiliados a Colpensiones dejaron de recibir más de 3 billones de pesos. Para el periodo considerado (2013-2017), los afiliados al régimen público dejaron de recibir 12,1 billones de pesos.

Devoluciones en RPM y RAIS (2013-2017)

Devoluciones en RPM y RAIS (2013-2017)

Archivo particular.

¿Qué explica estas diferencias tan grandes? En Colpensiones, los afiliados solo tienen devoluciones que ajustan las cotizaciones con la inflación, mientras en el Rais los afiliados reciben las rentabilidades reales que han generado los fondos de pensiones. De aquí se pueden extraer varias conclusiones. Primero, un sistema de pensiones fondeado y de capitalización individual es mucho más favorable para los afiliados y es superior a un sistema de prima media. Por supuesto, en ingresos altos no puede competir con un régimen que otorga subsidios elevadísimos. Segundo, estos resultados ilustran una característica perversa del régimen de prima media que obliga a los más pobres, afiliados a Colpensiones, a otorgar un crédito forzoso al Gobierno a una tasa de interés real del cero por ciento, para regalarles plata a los de mayores ingresos. Es una vergonzosa transferencia de ingreso de los pobres a los más ricos, que hemos denunciado desde hace muchos años y ninguna institución ha hecho nada para remediarlo. Tercero, unas devoluciones de 35 millones permitirían, en promedio, ser la base para una renta vitalicia (un BEP) de 280 mil pesos, que cubriría la línea de pobreza. En contraste, devoluciones de 4,4 millones, como las otorgadas en Colpensiones, solo alcanzan para una renta vitalicia de 35 mil pesos, valor incluso por debajo de la línea de indigencia. En realidad, este es uno de los puntos de la propuesta de reforma pensional de Asofondos, que plantea reformar los llamados Beps, para permitir a más adultos mayores tener un ingreso vitalicio en la vejez. Cuarto, estas cifras ilustran la necesidad de integrar los dos regímenes de pensiones existentes en un solo sistema de ahorro y capitalización, en el cual pueden existir tanto administradores públicos como privados.

No sobra agregar que Colpensiones cuenta aún con más de 900 mil afiliados mayores de 65 años a quienes no ha devuelto sus cotizaciones. De hacerlo con la devolución promedio del 2017, esta suma costaría cerca de 4 billones de pesos, que pagaría el presupuesto nacional. Si dichos afiliados estuviesen en el Rais recibirían cerca de 34 billones de pesos, que no le costarían ni un centavo al contribuyente y sería financiado gracias a la buena gestión de los fondos de pensiones.

Finalmente, tenemos que recordar que el artículo 48 de la Constitución establece que la política de seguridad social en Colombia debe regirse por los principios de universalidad, eficiencia y solidaridad. Solidaridad, por supuesto, con las personas de menores recursos. Por las devoluciones de Colpensiones podemos comprobar que, en el régimen público de pensiones, dicho principio, no solo no se cumple, sino que parece estar diseñado para favorecer a quienes más tienen. Esta es una de las razones por las cuales la distribución del ingreso de Colombia, medida por el coeficiente de Gini, es una de las peores del mundo. En total, sabemos que el sistema público de pensiones, entrega subsidios de 2 por ciento del PIB, que en su mayoría se orienta a las personas de mayores ingresos.

Por todas esas razones, Colpensiones debería ajustar su campaña de promoción, y para ser consistente con el principio de solidaridad de la Constitución, debería invitar a los trabajadores a afiliarse y ahorrar en un fondo de pensiones y convertirse ella misma en un fondo de ahorro y capitalización.

Santiago Montenegro
Presidente de Asofondos.

Nuestros columnistas

día a día
Lunes
martes
Miércoles
jueves
viernes
sábado